Hace tiempo nos maravillamos con la voz de SOAK, quien tras deslumbrar a los críticos más exigentes con su debut en 2015 titulado Before We Forgot How to Dream, volvió a cimbrarnos a principios de este año con los preparativos para su segundo disco, el cual fue editado en abril por Rough Trade y salió bajo el nombre de Grim Town

En esa segunda entrega, Bridie Monds-Watson atraviesa un proceso de reflexión sobre la ansiedad, el miedo al fracaso y cómo muchas veces nuestra mente puede ponernos trampas y obstáculos para salir adelante de una buena o mala decisión, para intentar ser la mejor versión de nosotros mismos, o en su defecto, lo peor que nos pudo pasar de una manera individual y personal. 

“Knock Me Off My Feet”, uno de los sencillos de Grim Town, es una canción un tanto optimista e, incluso, podríamos decir con ciertas motivaciones y hasta tintes de revancha (uno contra sí mismo) que llevan a una persona a actuar. Gracias a ese coro que reza “puedes tirarme, pero no voy a parar, así que ¡sieeeeeentateeee!“, se retoma y potencia la premisa de que bien podemos ser nuestros mejores aliados o nuestros peores enemigos. Pero al final, en cualquiera de las dos “opciones”, es nuestra decisión. 

Cada vez más artistas se atreven a revelar un discurso personal a través de su música. Hablamos de soledad, depresión, ansiedad, y del otro lado, de fuerza, lucha interior y amor propio. En ambas caras de la misma moneda, porque finalmente esa dualidad construyen a una persona, se encuentran los artistas que alzan la mano para hablar de la forma más natural de ello, y una de esas es SOAK. 

SOAK (cuyo nombre artístico en realidad es una abreviación de soul and folk), está disponible desde mediados de abril, conforme pasan los meses, se perfila para colocarse entre lo más destacado de 2019 en cuanto a música independiente se refiere.