Desde sus inicios, Florence + The Machine resultó ser una inspiración y frescura no solo para el corazón, sino para el alma y oído. Esa voz tan poderosa que nos enamoró con su primer material de estudio, Lungs, poco a poco fue acumulando a una audiencia que una vez que la vio en vivo, quedó maravillada del talento nato de esta mujer pelirroja y piel blanca que se mueve de un lado a otro del escenario con los pies descalzos. Como si fuera un ser fantástico.

La primera vez que la intérprete británica visitó México fue en 2012, cuando también New Order llegó por primera vez nuestro país gracias al Corona Capital. En aquel entonces, la gente tenía muchas expectativas de que ella regresaría al menos al año siguiente para dar un concierto en solitario al igual que muchos  artistas que han venido a algún festival. Sin embargo, la espera tuvo que ser larga hasta el punto de esperar sete años para finalmente tener un show en solitario de Florence + The Machine. Será este 15, 16 y 18 de junio cuando Florence Welch regrese a México para dar tres conciertos divididos entre la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. 

¡Florence + The Machine regresa a México después de 7 años!

Si todavía estás pensando por qué deberías ir a su concierto, aquí te dejamos 5 buenas razones para que no te pierdas el show de Florence + The Machine. 

Su evolución como artista

El estilo de Florence + The Machine ha cambiado mucho durante estos 10 años. Si bien desde un principio Florence utilizó instrumentos un tanto fuera de lo común para acompañar sus canciones (como el arpa, pandero y tambores), esos ritmos se fueron modificando para darle paso a lo que hoy, prácticamente es una orquesta. 

En Lungs conocimos esos ritmos altamente bailables, movidos y sumergidos en una voz que en las partes del coro mostraba toda su potencia. De igual forma, con canciones como “Girl With One Eye” tuvimos un solo de guitarra acompañado de algunas percusiones y por supuesto, la voz de Florence. De principio a fin, este disco tenía altas, bajas (en cuanto a ritmos) y fue una cosecha de éxitos coreados. 

Luego llegó Ceremonials, algo mucho más complejo en cuanto a composición se refiere y con un efecto mucho más teatral y cinematográfico. Ahora teníamos algunos sonidos de órganos y guitarras eléctricas. Algunos ejemplos caro de esta evolución musical fueron “Seven Devils” y “What The Water Gave Me”.

En How Big, How Blue, How Beautiful, Florence + The Machine no solo habla en sus letras del corazón roto, sino cómo es que éste puede ir evolucionando incluso en medio del dolor. Los ritmos son mucho más acelerados e incluso rememoran a un rock setentero mucho más potente pues, ahora, hay cornetas de por medio y por supuesto, ciertos vestigios del pop. Algunos dicen que este disco fue la fiel representación de una nueva ola de art rock versión Florence. Tienen razón.

Por último llegamos con su disco más reciente, High As Hope, una producción que a diferencia de su predecesora, tiene ritmos más tranquilos, sumergidos en el piano. En cada disco Florence + The Machine le da protagonismo a cierto instrumento, mismo que lo combina con las tonalidades de su voz. Y si en los audífonos suena impresionante, en vivo suena mucho mejor.

Una mujer que a pesar de haber sido eclipsada, hoy ha logrado sobresalir

Como mencionamos anteriormente, las canciones de Florence + The Machine son altamente potentes tanto en la melodía como en la voz misma. Sin embargo, es importante recordar que la carrera de Florence Welch nació justo entre la sombra de una voz igualmente poderosa como la de Amy Winehouse —que para ese entonces ya contaba con el mejor disco de su carrera, Back to Black—, y un éxito comercial de Adele, que un año antes del disco debut de Florence, Lungs, lanzó 19.

Florence Welch se dio a conocer a través de MySpace, una red social que en ese entonces se encargaba de difundir música y de generar lazos entre las personas incluso cuando éstas no se conocieran. Entre 2008 y 2012, esta red social no pudo tener un papel más importante que este, el del destape de nuevos talentos. No obstante, para el momento en que Florence se colocó en el radar musical, Adele ya había lanzado su segundo disco —el más exitoso de todos—, 21. 

A pesar de esto Florence + The Machine se mantuvo constante entre conciertos, videos en YouTube —otro medio por el cual se dio a conocer— y discos. Amy Winehouse falleció en 2011 y se convirtió en un ídolo pero con únicamente dos álbumes en su historial. Adele por otra parte, pasó un poco al olvido desde 2016, año en el que lanzó lo que hasta ahora es su última producción, 25. 

Mientras Amy y Adele se abrieron paso entre el soul y pop, respectivamente, Florence se abrió camino en la escena indie y posteriormente en el pop o mejor dicho, en la popularidad.  

La teatralidad de Florence + The Machine es magnífica

Y esto no lo decimos a la ligera, hay pruebas (muchas), de que cuando ves a Florence + The Machine en vivo es como ver un concierto de ópera o algo parecido. El escenario que pisa está lleno de instrumentos perfectamente colocados para que el asistente observe a cada uno de sus músicos que tal como ella, tienen un don con la música. Todos están vestidos de una manera formal, se mantienen estáticos cuando la situación lo amerita pero dejan todo a la hora de tocar el arpa, guitarra, batería, teclados o piano. 

También el escenario está acompañado de luces que se acoplan conforme al impacto que se le quiere dar a la canción. En la parte de arriba, están colocadas unas telas que se mueven al mismo tiempo que las luces. Así todo sigue hasta que llega un punto en el que Florence cambia de esa voz tan potente a un pequeño susurro; esto para poder interactuar con la audiencia y hacerla sentir bienvenida. 

Desde un principio, Florence aparece con un vestido vaporoso. En algunas ocasiones utiliza una corona de flores o algo parecido, pero siempre sale descalza al escenario. Con micrófono en mano, se mueve de un lado a otro como una fuerza impresionante, como un hada, un duende, un ser fantástico cuya piel blanca como la leche y cabello rojo como el fuego, se desplazan como si fueran ráfagas. 

Juntando todos los elementos ya descritos, nos encontramos con una puesta en escena que cambia conforme el disco, conforme la canción o el mood que Florence quiera crear al momento. Aquí te mostramos de lo que hablamos:

Setlists equilibrados

Si bien Florence cuenta con un amplio repertorio, es importante destacar que en cada una de sus presentaciones echa tanto cortes de su nuevo disco, High As Hope, como esas pequeñas joyas que todos tenemos en nuestro playlist. 

Por eso es que nos podemos encontrar, sin importar el orden, con “Between Two Lungs”, “Dog Days Are Over”, “Ship to Wreck” —posiblemente una de las mejores canciones que podrás ver en vivo—, “Cosmic Love”, “What Kind of Man” y “Shake It Out”, por mencionar algunas.

Tal vez nos quedemos con ganas de “You’ve Got The Love” o “Heavy In Your Arms” pero, cuando escuchemos alguno de sus éxitos sobre el escenario, no será señal de que el concierto ya acabó, sino de que Florence + The Machine apenas comienza. ¿A qué nos referimos con esto? Florence coloca cada uno de sus éxitos casi a la mitad de su set y de manera intercalada precisamente para no generar expectativa o algún tipo de desánimo de parte de los asistentes.

Algunas veces puedes escuchar “Dog Days Are Over” casi inmediatamente de que el show comenzó, a la mitad o bien, lo puedes escuchar como parte del primer encore. El orden es un acertijo que se resuelve dependiendo de la presentación, el país o el lugar.

Regresa después de siete años y en un show en solitario

Si bien el año pasado tuvimos la oportunidad de ver a Florence + The Machine como headliner del segundo día de Life Is Beautiful, festival realizado en Las Vegas, y esa presentación fue impresionante, ver a Florence y compañía en un show en solitario puede resultar algo todavía más gratificante. Y es que su set se puede prologar mucho más pero también, el público que asiste es mucho más específico (verdaderos fans) y todo el ambiente en torno a la espera o al concierto mismo, cambia.

También está el factor de que ha pasado mucho tiempo desde que Florence visitó nuestro país. Siete años se dicen fácil, pero en realidad es un largo camino que recorrer. En ese lapso, Welch publicó dos materiales de estudio —How Big, How Blue, How Beautiful y High As Hope—, que ahora se materializarán en nuestros oídos con un concierto íntimo y con vista desde cualquier punto del Palacio de los Deportes.

Si después de esto ya te animaste a ver a Florence, puedes comprar tus boletos por acá. ¡Todavía hay!