Billy Joel en el Foro Sol: La emotiva noche en que el ‘Piano Man’ nos dijo adiós

Hay artistas de los cuales hemos escuchado hablar, músicos que de verdad se desviven por lo que hacen y que tuvieron que pasar por miles de cosas, por altibajos de todo tipo para llegar a la cima y consolidarse en la historia de la música. Pero pocos casos como el de Billy Joel, uno de los cantantes más talentosos de su generación que bajita la mano compuso un montón de hits que todos hemos escuchado al menos una vez en la vida. Tuvieron que pasar casi 13 años para que el cantante volviera a la Ciudad de México para darnos un show como los que acostumbra, pero esta no era una visita más, se trataba de una noche muuuy diferente.

Tras casi una vida tocando por todos lados, desde bares de mala muerte hasta llenar los estadios más grandes de todo el mundo, Billy decidió dar una gira para decirle adiós a todos sus fans y ahora le tocaba decirle adiós al público mexicano con un último show en el Foro Sol. La gente poco a poco fue llegando al lugar y aunque en su mayoría eran personas que habían crecido escuchando las canciones del cantante noeyorquino, sorpresivamente había un buen número de fanáticos jóvenes que verían por primera y última vez a una verdadera leyenda de la música.

Después de que un séquito enorme de músicos salieran al escenario y tomaran uno a uno sus lugares, cerca de las 9:30 de la noche Billy Joel subió hasta la plataforma donde estaba el complice de toda una vida, su piano, y saludando rápidamente dio inicio a una noche verdaderamente mágica que nos llevó al borde de las emociones. Coordinándose con su banda, el cantante inició con todo pues sonaron los acordes potentes de “Big Shot”, que poco a poco fueron calentando los ánimos de todos.

Foto: Alan Cortés

“Hola México, muchas gracias, mi español no es muy bueno, lo practique por dos años en la escuela….”, dijo Joel aunque se dio por vencido con el idioma y prefirió regresar al inglés. Justo después de eso, comenzó a tocar “The Entertainer”, rola que le quedaría a la perfección pues a sus 70 años y tras una larga vida en el rock and roll, Billy sabe cómo entretener y mantener al público emocionado, todo mientras él toca en la comodidad de su piano. Un verdadero showman en toda la extensión de la palabra.

El clima nos jugó una mala pasada, pues una enrome corriente de frío azotó al Foro Sol, y justo antes de tocar “Honesty” al buen Billie le dio frío, así que le pidió al staff que le pasara un gorro y una bufanda. Ya calientito, Billy nos hizo sentir –emocionalmente hablando– que el frío había desaparecido gracias a su interpretación, que por primera vez en toda la noche hizo que el público encendiera las luces de sus celulares e iluminando todo el lugar.

Foto: Alan Cortés

“Esta es de un disco llamado ‘The Stranger’, de hecho esta se llama igual”, y así inició la interpretación de una de sus rolas más representativas de su carrera. Tocando el piano y chiflando, el cantante nos recordó que todos tenemos miles de caras que le mostramos al mundo y que solamente a los más cercanos les mostramos quiénes somos en realidad. Al terminar, Billy se aventó un pequeño jam con su banda y como estamos en México claro que sonó “Tequila”, volviendo loco a todo el mundo que gritó de la emoción.

Billy hasta se dio el lujo de jugar con el público y dándoles chance de decidir que canción querían escuchar. La decisión era complicada porque eran dos verdaderos rolones de sus discografía, “Just The Way You Are” o “Vienna”. Aplicando el conocido aplausómetro, el cantante fue midiendo las aguas, pero después de una de las votaciones más cerradas que hemos visto en este país y que de plano no había un claro ganador, no le quedó de otra mas que tocar ambas. La primera fue el momento ideal para que todas las parejitas presentes en el concierto pudieran romancear a gusto y mientras que la segunda nos recordó que a pesar de todo la capital de Austria siempre esperará por nosotros.

Foto: Alan Cortés

Tras este combo de clásicos, con una trompeta y toda la cosa sacó el lado más jazz de todo su repertorio con “Zanzíbar” en la que en medio de una rola de pop rock se hacen presentes estos compases rápidos y que caracterizan a este género, deleitando en el intento a todos los clavados. De repente Billy Joel nos llevó por un momento al glamour y los reflectores de la farándula cuando cantó “Say Goodbye to Hollywood”, dejando muy claro que no todo lo que pasa en ese ambiente es maravilloso. 

De la costa oeste pasamos a la este con “New York State of Mind”, la rola con la que el cantante le rinde tributo a través de visuales de los grandes rascacielos, los barrios más reconditos y hasta la Estatua de la Libertad junto con su potente interpretación, nos llevó a la ciudad que lo vio nacer y formarse como un músico histórico. Las congas y los ritmos tropicales llegaron gracias a “Allentown”, donde Billy nos dejó con el ojo cuadrado porque nos demostró que puede tocar el piano hasta con las nachas –literal–, jiar jiar jiar.

Foto: Alan Cortés

La calma llegó un rato con “She’s Always A Woman” con la que varios seguramente le dijeron lo que sentían a esa persona especial aunque al final, Billy rompió por completo con ese momento para las parejitas pues cerró diciendo: “Le compuse esta canción a mi primera esposa y terminamos divorciados, no sé qué demonios pasó”, logrando que uno que otro soltara la carcajada. Por si este momento no hubiera sido suficientemente épico, antes de echarse “My Life” sonaron unos acordes muy parecidos a los de la clásica “YMCA” y para sorpresa de muchos ¡Billy la tocó con su banda! Por supuesto que todos aprovechamos para hacer la coreografía y bailar como nuestras tías en las fiestas familiares. 

Durante todo el concierto el que más sobresale es Billy Joel, sin embargo le da el lugar que se merece a todos sus músicos, luciéndose cada que pueden. Pero el que de plano se llevó los aplausos, chiflidos y halagos del público fue el guitarrista Mike DelGuidice, pues además de colgarse la Les Paul y acompañar en la lira al músico, nos dejó con la piel chinita cuando cantó “Nessun dorma”, un cover con el que nos demostró el enorme vocerrón de tenor que tiene. 

Foto: Alan Cortés

Con la armónica colgada y tocando el característico inicio en el piano llegó uno de los highlights de la noche, Billy Joel comenzó a tocar la rola que lo inmortalizaría para la eternidad, “Piano Man”. Desde que se escucharon los primeros acordes tocados por el neoyorquino, el público comenzó a taraear la melodía y por supuesto que no podía faltar los que sacaron los encendedores para cantar los relatos más personales en la vida del músico al que se le veía conmovido cuando escuchó la reacción del público mexicano. Entre aplausos eternos, Billy salió del escenario.

Ese pudo haber sido el final perfecto para un concierto tan sentimental como este, pero afortunadamente no fue así. Cuando pensábamos que no se podía poner mejor, el cantante regresó para decirnos quítense que ahí los voy, pues volvió en plan grande. Con una Fender Stratocaster azul colgando, Billy tocó el riff de “We Didn’t Start The Fire”, encendiendo por completo el venue mientras él cantaba y un montón de imágenes de personajes y momentos importantes de la historia ilustraban su canción. 

Foto: Alan Cortés

Sin avisar y con Billy al frente con micrófono en mano comenzó a cantar uno de sus más grandes éxitos, “Uptown Girl”, mientras que el público coreaba la rola al mismo tiempo que él y aplaudía de la emoción, sin duda uno de los mejores momentos de la noche. Los hitazos no pararían pues de inmediato se arrancó con “It’s Still Rock and Roll to Me”, con el cantante haciendo malabares con el stand del micrófono y donde todos los chavorruqueros de corazón aprovecharon para hacer un buen air guitar y bailar al ritmo de ese riff sencillo pero contundente. 

Para cerrar con broche de oro, el neoyorquino volvió al piano para darnos un último momento rockero con “You May Be Right”, con la que el público sacó lo último que le quedaba de pila para cantar este rolón. Un aplauso de nuevo para Mike que ya casi al final mezcló el riff y ritmo de la rola con el coro de “Rock and Roll” de Led Zeppelin, haciendo una grandiosa fusión entre Billy y la banda. En medio de guitarrazos y emoción al tope, todo acabó. 

Foto: Alan Cortés

De repente el sueño terminó. Billy Joel agradeció rápidamente a todo el público por estar ahí, por su vibra y por cantar junto a él, recibió una enorme ovación del Foro Sol y se fue, como si se hubiera evaporado y todo este concierto nunca hubiera sucedido. Fueron 27 canciones con las que el cantante nos dio un enorme recorrido por su basta discografía, ahora sí no nos podemos quejar, tocó prácticamente lo mejor de lo mejor.

Así fue como cerró el show de un artista que sin duda extrañaremos ver en México porque hay muy pocos como él, de esos que dejan todo cuando están frente a su público y que tuvieron que hacer hasta lo imposible para poder llegar a la cima por el puro amor a la música. Billy Joel tomó su piano y nos cantó un montón de canciones aprovechando que estábamos de humor para sus melodías y logró el objetivo, hacernos sentir bien…

Setlist

“Big Shot”

“Pressure”

“The Entertainer”

“Honesty”

“Don’t Ask Me Why”

“The Stranger”

“Just the Way You Are”

“Vienna”

“Zanzibar”

“Say Goodbye to Hollywood”

“New York State of Mind”

“Allentown”

“I Go To Extremes”

“She’s Always a Woman”

“My Life”

“Sometimes a Fantasy”

“Only the Good Die Young”

“The River of Dreams”

“Nessun dorma”

“Scenes From an Italian Restaurant”

“Piano Man”

Encore

“We Didn’t Start the Fire”

“Uptown Girl”

“It’s Still Rock and Roll to Me”

“You May Be Right”