A PLACE TO BURY STRANGERS

Sábado, 13 de julio
Club Pasagüero
México, DF

EL CONCIERTO:

A Place to Bury Strangers regresó a la Ciudad de México, esta vez como acto principal gracias a Dios, para promover su tercer álbum de estudio, Worship. De izquierda a derecha en el escenario: Dion Lunadon en el bajo; Robi Gonzalez en la batería (y vistiendo una estupenda camisa de METZ); Oliver Ackermann en la guitarra y vocales. El concierto tuvo lugar en el recién remodelado Pasagüero, así que la banda aprovechó el techo, todavía limpio y blanco, para proyectar sus visuales. En realidad nunca se logró distinguir algo, pero lo importante era el efecto de la proyección sobre las cabezas de los integrantes que además se mezclaba con el humo para crear un efecto más siniestro aún.

SETLIST:

1. Deadbeat
2. Petty Empire
3. Ego Death
4. Onwards to the Wall
5. So Far Away
6. And I’m Up
7. Alone
8. You Are the One
9. Dead Moon Night
10. Keep Slipping Away
11. Drill It Up
12. Nothing Will Surprise Me
13. Dissolved
14. I Lived My Life to Stand in the Shadow of Your Heart

ENCORE:
15. Ocean

INVITADO ESPECIAL:

Como acto telonero fue invitada una nueva banda de la Ciudad de México que se hace llamar Handkrafted Guns. Ellos se describen como un grupo de rock psicodélico y fueron los ganadores de una encuesta en Bandtastic para abrir el concierto. Por acá su Bandcamp.

OPINIÓN:

A Place to Bury Strangers (de este punto en adelante, APTBS) es el tipo de banda que uno aprecia mucho mejor en recintos sórdidos y compactos como en un nightclub de mala muerte o en el sótano de una cantina, no en un festival al aire libre y a plena luz del día o como teloneros de Interpol en el Palacio. Lo único que pides es que las bocinas aguanten lo suficiente para una hora de explosiones constantes de decibeles. Sin embargo, el club Pasagüero ya no cabe en la categoría de recinto sórdido y compacto ya que recientemente fue re-inaugurado tras unos meses de remodelación. Ahora vemos que hay velitas sobre las mesas de la terraza, el piso no está pegajoso y un sujeto muy amable se ocupa de mantener los baños limpios.

El cartel nos vende a APTBS como “la banda más ruidosa de Nueva York” y pues seeeh, tocan fuerte y sales de ahí con algunas células muertas en los oídos… pero no le ganan a la mentada de ruido que fue la noche de Oval en el Festival Aural. Todo lo demás se ha quedado corto. Pero hay que darle sus elogios a este trío porque se lleva un segundo lugar nada despreciable y puede seguir presumiendo su título anterior aprovechando que ni Oval ni Mika Vainio o Kevin Drumm son de NY.

La banda salió al escenario de la manera más sencilla imaginable, cada quien tomó su instrumento y el concierto dio inicio con “Deadbeat”, un tema de su segundo álbum Exploding Head. Cuando Ackermann se comunicaba con el público era como el operador de los juegos mecánicos diciendo algo ininteligible por su micrófono. Pero está chido. Nadie viene a estas cosas a reflexionar sobre las letras de las canciones o imaginar metáforas. La tensión generada por el duelo de bajo y guitarra escaló a otro nivel con su siguiente rola “Petty Empire” provocando que el público se sintonizara más con el ambiente. La audiencia consistía de un grupo algo ecléctico disfrazado para la ocasión de darks, pero te llevabas la impresión de que más de la mitad ubicaba dos o tres rolas de la banda.

Con títulos como “Everything Always Goes Wrong”, “Nothing Will Surprise Me” y “Alone” en el setlist nadie debe esperar un show muy hiperactivo aunque de vez en cuando Ackermann y Lunadon recorrían como dementes el pequeño escenario o amenazaban con arrojarse contra el público con instrumentos a la mano. Robi Gonzalez en la batería era una fuente de sudor que mantenía la energía fluyendo mientras Ackermann se clavaba en sus experimentos shoegazeros de distorsión.

Ya que la música no se prestaba exactamente al slam rompe-huesos de los punks o al headbanging de los metaleros, el mosh pit era como una gelatina de cuerpos que se tambaleaba sobre sí misma. Cuando llegamos a la canción más popular (si se le puede llamar así) de la banda, “You Are the One”, la gente salió de su trance y se puso a bailar con un poco más de entusiasmo. En un par de ocasiones alguien intentaba un crowdsurfing, pero nosotros los hipsters tenemos brazos débiles, entonces los surfers de inmediato caían al piso sobre sus cabezas.

El concierto llegó a su TOTAL MUERTE Y DESTRUCCIÓN con la brillante “I Lived My Life to Stand in the Shadow of Your Heart” que convirtieron a los cuerpos volando en el mosh pit en pelotas humanas de pinball. Tristemente, el concierto llegó a su fin justo cuando el caos dejaba sus frutos.

Te dejamos con una galería de fotos en blanco y negro porque todo se ve más clandestino y underground en blanco y negro.

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DURACIÓN: 1 hora y 15 minutos
FOTOS: @guysano
RESEÑA: @ShyTurista (shy@sopitas.com)
TÍMPANOS: Los voy a extrañar

Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas... More by Francisco Alanís

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