BORIS

Jueves, 16 de mayo
Lunario del Auditorio Nacional
México, DF

EL CONCIERTO:

Boris se presentó por primera vez en la Ciudad de México dentro del marco del Festival Aural. La banda japonesa lanzó un nuevo álbum este año, titulado Präparat, pero Boris se dio el gusto de tocar diversos de temas su amplia discografía. De izquierda a derecha en el escenario: Wata en guitarra y vocales; Atsuo en batería y vocales; Takeshi en la guitarra de doble mástil (bajo arriba y guitarra eléctrica abajo) y vocales. Evidentemente, las máquinas de humo son indispensables para la escenografía de esta banda. Cada integrante tenía su propia neblina que con los proyectores le daban un color distinto a cada canción, según el tono de ésta. Hasta la audiencia era sumergida en la neblina de glicerina gracias a una máquina apuntada en su dirección.

SETLIST:

1. Huge
2. Rainbow
3. Pink
4. Vanilla
5. Statement
6. Angel
7. Cosmos
8. Flood

INVITADOS ESPECIALES:

La primera banda en subir al escenario fue Monogatari, representando a México en esta exhibición de subgéneros marginales. La banda de encapuchados tuvo muy poco tiempo para dejar una impresión con un estilo que saltaba entre el noise y el hardcore. La siguiente banda en tomar su turno fue Liturgy, ahora integrada únicamente por dos personas: Bernard Gann -que toca con una guitarra sin clavijera- y el líder del proyecto, Hunter Hunt-Hendrix, quien literalmente aullaba mientras sus guitarras nos bombardeaban con un doble ataque de distorsión. Muchos en la audiencia no sabían con certeza como reaccionar ante esta exhibición de “black metal trascendental”, incluso hubo un intento de slam que fue acallado en poco tiempo. No pasó mucho tiempo para que esta VANGUARDIA PARA LAS MASAS cediera su lugar al acto estelar.

OPINIÓN:

Bandas como Boris, que vienen del otro lado del mundo, por lo general son un suspiro de aire fresco porque su aportación es distinta al de la típica banda de este continente cuyas influencias más próximas son las bandas de su entorno. Por supuesto, en la modernidad hay pocas tradiciones culturales tan occidentales como la música rock. Pero el toque que le puede agregar una banda como Boris a la vieja fórmula puede darle un sabor distinto y exótico. Por ejemplo, la increíble guitarra de Takeshi.

Gracias a las innovaciones en pedales, la guitarra de doble cuello o doble mástil se ha vuelto algo obsoleta. Si llegas a ver una, es probable que se deba a un capricho del guitarrista por presumir su reliquia. Además, son algo pesadas e incómodas. Sin embargo, Takeshi evade las pretensiones con una guitarra doble que tiene un bajo en la parte superior y la guitarra abajo. Así puede cambiar de instrumento a media canción sin que un roadie tenga que correr al escenario para hacer el intercambio con el músico y “enchufarlo”. ¡Muy conveniente!

Ya que Boris no se sujeta a los estereotipos occidentales de los géneros, entre el público había una interesante mezcla de metaleros, punks y hipsters. Digamos que eran fans de MÚSICA, en lugar de tener que etiquetarlos con estos molestos términos. Después de todo, nadie que sea tan cerrado como para escuchar un sólo tipo de música podría encontrar algo agradable sobre Boris. El concierto estuvo dividido en tres partes:

En los primeros dos temas tuvimos una sección de sludge, pero SLUDGE, donde cada nota sostenida te empujaba hacia el suelo como una bota sobre tu cabeza. Mientras tanto, Atsuo imponía una fuerte imagen con sus guantes negros, su maquillaje en el rostro y la manera en que golpeaba una y otra vez su gong. De vez en cuando se daba unos baños de humo con una máquina colocada detrás de su kit. En el lado izquierdo, Wata nos mostraba que no estaba ahí nada más para ser la cara linda de Boris, sus magníficos solos en la guitarra dejaban en vergüenza a varios guitarristas masculinos que he visto en el año. Ella se encargó de los vocales en “Rainbow”.

La segunda parte del concierto fue un combo triple para complacer a los fans ansiosos por romper lentes y chocar con gente. Con un grito del baterista, el trío arrancó la VIOLENCIA AURAL con su tema más popular, “Pink”, seguido por “Vanilla”, para cerrar con “Statement”. Esto fue otra muestra de la versatilidad de Boris para tocar cualquier género que le plazca y hacerlo con excelencia, no como una banda que “experimenta” con otros estilos fuera de su especialidad. En otras palabras, Boris no es una banda sludge que de vez en cuando toca canciones punk. Al termino de “Statement”, Atsuo se tomó un pequeño respiro en su máquina de humo antes de darle inicio a la tercera parte del setlist.

Boris volvió a hipnotizar a su público con el tema shoegazero “Angel”, acompañado por los suaves vocales de Wata. Una neblina azul cubrió el escenario y las primeras filas del público. Al concluir el tema, Takeshi le dijo al público “Ustedes… son unos… chingones!”. Su español es mejor que el de cualquier gringo. En “Cosmos” fue la guitarra de Takeshi la que salió a relucir, llenando con distorsión los espacios de Wata. Ya se extrañaba al Lunario -por su calidad de audio- en este tipo de eventos. La banda dio por concluido el set con “Flood” (partes I y II de una vez) aunque nunca estuve muy seguro cuando terminó “Cosmos” y empezó “Flood”. En algún punto del viaje, Atsuo se paró sobre su batería y se dio el tan esperado CLAVADO MORTAL contra el público. Ni el Great Muta lo pudo haber hecho mejor. Afortunadamente, Atsuo es tan delgado que la gente no tuvo muchos problemas con el surf. Fue así como nos dieron el final más prolongado desde la tercera película del “Señor de los Anillos.” Realmente épico.

Nota curiosa: Después de Mono, confirmamos con Boris que en Japón no se maneja en el concepto del encore. Debe ser algo cultural.

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DURACIÓN: 1 hora y 40 minutos
FOTOS Y RESEÑA: Shy ([email protected])
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