Escrito, ejecutado, grabado y producido por la británica de 29 años, ‘Seeking Thrills’ continúa el camino de Georgia por colocar temáticas no tan superficiales en sonidos bailables.

Tras haberla visto en el Corona Capital hace un par de meses, la londinense entrega en su segundo LP pop preciso con progresiones de sintetizadores que toman el legado de su padre (cofundador de Leftfield) sumando su versión sobre tomar la pista de baile.

Ya habíamos escuchado algunas canciones de este LP, pero no nos cansamos de “About Work The Dancefloor”, “Never Let You Go” y “Mellow”, que ya habían sido lanzadas el año pasado.

Lo que Georgia busca es motivarte para bailar pero también dejar algunas ideas dando vueltas en tu cabeza, todo con una maquila detallada que coquetea con el house clásico y el synthpop. Añadir “The Thrill” o “I Can’t Wait” a un playlist de nuevos clásicos para bailar le da sentido a este proyecto completamente solista.

Para aportar a la diversidad, mediante filtros y distorsiones, Georgia tiene distintas voces a lo largo de las doce canciones, por lo que no transcurre como un proyecto con un timbre que canse. Habiéndola visto en el Corona, nos intriga lo que usará para sacar este disco de gira en cuanto a la ejecución. (Por cierto, nos contó que su disco favorito de Kanye West es el último, el de ‘Jesus is King’)

Recordemos que ella ejecuta sola en vivo, como multinstrumentalista que derrama musicalidad, ritmo y entonación frente a cualquier multitud, y despierta la necesidad de bailar en cualquiera que la vea sobre el escenario.

Al ser un proyecto completamente personal, Georgia también muestra un lado más íntimo, sin dejar de estar rodeada de sintetizadores, con “Ultimate Sailor”, en una metáfora sobre lo que haría por una persona en específico.

Entre beats y letras para reflexionar, Barnes coloca su música con la relevancia que tiene una mujer que se adueña del proyecto completo en todas las fases. Momentos como “Honney Dripping Sky” demuestran también que las baladas electrónicas y esperanzadoras, como momentos de calma, funcionan en el álbum.

Con la confianza de una artista selfmade, cada instante que transcurre se percibe genuino, ya que este proyecto no tiene a alguien que complacer más que a ella misma. Algo fresco en una industria en la que cada canción pasa por el sello, el productor y hasta quien mezcla el disco.

Esperando una gira tras el álbum, nos emociona ver el desarrollo de una artista tan completa, optimista y volcada a su arte como Georgia, y como muestra, su segundo LP sigue dando la impresión de música genuina, no forzada y encaminada a continuar creando música.