Tomorrowland es uno de los festivales más importantes a nivel mundial, dentro de él podemos encontrar a muchas figuras y celebridades disfrutando de la música y sobre todo el ambiente que se vive pero, ver a Shaquille O’ Neal, una de las figuras más importantes de la NBA a sus 47 años entre todo el descontrol que se vive en ese fin de semana es algo que jamás creímos que pasaría.

Resulta que el buen Shaq se encuentra en Bélgica echando el baile con los DJ’s que solamente Tomorrowland puede ofrecer y, como alguien de su tamaño y corpulencia no puede pasar desapercibido, todos se dieron cuenta de que andaba por ahí. Primero se hizo pasar como DJ Diesel y subió al escenario principal del festival de música electrónica para aventarse un set de casi una hora, ante un público que no sabía qué era lo que estaba pasando pero sorprendido por lo que sus ojos estaban viendo.

Si no nos creen, por acá les dejamos la presentación completa de Shaq como DJ (tiembla Armin Van Buuren, tiembla).

Después de esta presentación –una de las más bizarras que jamás se hayan visto en Tomorrowland–, Shaquille decidió que era una buena idea mezclarse con todo el público y vivir el festival como un espectador más. Como ya lo mencionamos, alguien de dos metros con 16 centímetros jamás podrá esconderse entre la multitud, y Shaq fue visto disfrutando de la música.

Estando entre toda la gente, empezó a contagiarse de la vibra y, como un fan de hueso colorado logró llegar hasta adelante, donde decidió refrescar a los que estaban por ahí aventando un poco de agua. Ya con el beat sonando duro, Shaq comenzó a headbanguear al ritmo del DJ que estaba enfrente de él, dejándose llevar por la música. 

El propio basquetbolista compartió en su cuenta de Instagram todas sus aventuras en Tomorrowland

 

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Tomorrowland MOSHPIT @djdiesel

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Como todo ser de buena fe, después de un rato de estar dándole duro a las tornamesas, Shaquille se cansó y empezó a salir poco a poco con los mortales como nosotros. En su camino se encontró con un grupo de personas que andaban armando un mosh pit de amor en pleno rave y, por supuesto que nuestro jugador favorito no desaprovechó la ocasión de entrar a un círculo de caricias y brincos (literal, esa fue su experiencia). Aunque ya dentro, se emocionó demasiado y comenzó a empujar a todos los que estaban junto a él, aventándolos como si fuera muñecos de trapo, jiar, jiar.

No cabe duda de que Shaq es un loquillo y sabe cómo divertirse sin importar que todo el mundo lo esté mirando por su tamaño y por ser una de las leyendas más grandes de la NBA. ¿Se imaginan a Shaquille entrándole al slam en un Vive Latino con Panteón Rococó o pidiendo que lo avienten entre 30 personas con las mantas que cubren al Foro Sol? Pagaríamos por ver algo así.