Definir el género de una banda es complicado. Al menos cuando hablamos de Klaxons, una agrupación que comenzó entre 2005 y 2006, y que incluso tras el lanzamiento de su disco debut, Myths of The Near Future (2007), ganó un Mercury Prize por ser una de las agrupaciones que trajera el rave de regreso. Pero antes de hablar del nu-rave (new rave), género en el cual la agrupación conformada por Jamie Reynolds, James Righton y Simon Taylor-Davis fue pionera, demos un poco más de contexto sobre los raves y su “resurgimiento”.

De acuerdo al libro de Simon ReynoldsEnergy Flashtodo comenzó por el MDMA, que popularmente se le conoce como éxtasis pero es una sustancia mucho más pura.Esta droga en un principio fue utilizada para los soldados de la Primera Guerra Mundial, sin embargo, a principios de los 80 se comenzó a usar para las terapias de pareja y posteriormente, llegó a los clubes nocturnos pero como todo en la vida, esa droga que era legal rápidamente pasó a ser vetada por el gobierno de Estados Unidos y he ahí las consecuencias del tráfico de drogas, específicamente de ésta. ¿Su efecto? Un subidón que te da euforia, que “saca al niño interior”, te da felicidad, te relaja pero al mismo tiempo te hace moverte. Precisamente por éste último efecto es que comenzó a usarse en los clubes, ya que todas las sensaciones aumentaban cuando escuchabas música. Para comercializarlo -aunque fuera de manera ilegal-, las personas comenzaron a poner “happy faces” o caritas felices para distinguir el éxtasis del resto de las drogas.

Con esto comenzaron a surgir los raves, los cuales eran fiestas de música electrónica destinados principalmente para bailar toda la noche. En ellos se consumía el M o éxtasis y, poco a poco, lo que comenzó como una “fiesta de clubes”, pasó a hacerse más popular al punto de rentarse fábricas o bodegas para cumplir con la demanda de los jóvenes. Sin embargo, así como se prohibió el éxtasis también se prohibieron los raves. Éstos se fueron haciendo cada vez más secretos, más a las afueras de Londres -primera ciudad en la que inició todo- y Manchester -segunda ciudad del rave a la cual incluso se le acuñe el término ‘Madchester’, y donde surgieron bandas como Primal Scream y Happy Mondays-. 

Los 90 fue el gran auge de estas fiestas y de la electrónica pero, así como comenzó se terminó debido al acoso del gobierno que incluso hizo uso de la prensa británica para tergiversar lo que ocurría en los raves. Sin embargo, aunque todo se calmó, en el 2000 hubo un revival de la música electrónica y sus vertientes. Para los 90, algunos de los géneros musicales que imperaron fueron el techno, EBM, house y dance, pero para inicios del siglo XXI fue el nu-rave que, así como en los raves noventeros, utilizaba colores fluorescentes o neón. También hacía uso del ruido con sintetizadores análogos, cajas de ritmo, y los ritmos psicodélicos eran un mantra. De ahí viene Klaxons, una de las bandas pioneras en retomar esa cultura británica y que para su segundo disco, Surfing The Void, mezcló un poco del nu-rave con toques más rockeros gracias a su productor, el productor de nu-metal Ross Robinson, en cuyo historial perfilan bandas como Slipknot, Korn e incluso The Cure.

Pero más allá de haber retomado la cultura del rave, su contexto histórico, social y generacional, ¿qué significó para Klaxons Surfing The Void? Simple: fue la manera de corroborar que como propuesta musical y referente de esta nueva época tenían mucho para dar. Sin importar las dificultades a las que se enfrentar para hacer este material, Reynolds y compañía supieron cuajar muy bien las ideas.

Mostraron el lado “oscuro” del rock, dieron una atmósfera psicodélica y como de otro universo con rolas como “Echoes” cuya guitarra eléctrica era distorsionada mientras que la batería, tan precisa como siempre, al mismo tiempo se mostraba despreocupada, arriesgada conforme el golpe. El ruido y la disonancia fueron las características de este disco. La gente lo aplaudió. Aplaudió el hecho de que Klaxons hubiera elegido un gato con un traje de astronauta como portada de disco. Hizo que Surfing The Void fuera memorable por esto, y aunque muchos entraron en la disyuntiva de si este material había superado al primero la respuesta podría ser no, pero sí fue la última producción que los hizo mantenerse a la cabeza del nu-rave.

'Surfing The Void': El disco que anunció el principio del fin de Klaxons
Surfing The Void – Klaxons 2010

Para Love Frequency, que salió cuatro años después de Surfing The Void, Klaxons le dio un giro de 180 grados a ese estilo tan característico, tan suyo, tan experimental. Echó mano de Tom Rowlands de The Chemical Brothers, y de James Murphy. También mostró que el dance pop -género que también entra en el nu-rave– era lo suyo y de ahí ya no se movieron. Éste fue el último álbum que sacaron antes de anunciar que se disolverían, antes de que vinieran a México en 2015 para dar un último show. Fue el disco más criticado, el que menos los reflejaba como representantes del new rave, el que menos gustó. Así que si preguntan qué lugar tuvo Surfing The Void, podríamos decir que en efecto, fue el principio del fin, la corroboración de una muerte anunciada, de la muerte de los Klaxons y de las bandas que nacieron a la par de ellos.

 

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