The 1975 en el Vive Latino 2019 nos comprobó que el festival volvió a ser latino

La primera vez que vi a The 1975 en vivo fue en su show del Pepsi Center que dieron en octubre de 2016 y fue por eso que, quizá, mis expectativas de su show en el Vive Latino eran altísimas. 

Creí que saldrían al escenario con una gran producción, con el vocalista Matthew Healy trajeado y un público vuelto loco con los éxitos de la banda. Sin embargo, no fue así, o al menos no exactamente.

Foto: Stephania Carmona

The 1975 eran los encargados de cerrar el Escenario Telcel y a las 11 de la noche ya había una buena cantidad de gente ahí reunida, pero no la que yo esperaba ver. Y no me malinterpreten, lo digo porque es bien sabido que The 1975 tiene una de las “fanbase” más fuertes del momento. De esas que tienen a decenas de personas esperando horas en un aeropuerto con tal de poder ver a Healy y compañía; las que harían hasta lo imposible con tal de poder ver a la banda proveniente de Manchester en vivo, y que los han ayudado a consolidarse como una de las bandas británicas de indie rock más relevantes del momento. 

Foto: Stephania Carmona

Ahora, el hecho de que la agrupación británica regresara a México con un disco nuevo bajo el brazo tampoco era poca cosa, y por eso creí que muchos abarrotarían el escenario Telcel. Eso tampoco sucedió. Healy y compañía salieron a dar su show vestidos de manera casual, algo que me sacó un poco de onda (porque pensaba que siempre salían trajeados y todo) pero no le di más importancia a eso.

El escenario, por su parte, básicamente consistía en un rectángulo gigante puesto en el medio y que irradiaba luz neón de colores y que lo iluminaban por partes, muy lógico considerando el concepto visual que la banda trae en sus show actuales.

Foto: Stephania Carmona

Cuando su presentación comenzó yo me encontraba en la parte de adelante y pude ver una que otra alma bailando y gritando. Eran muy contados los que rompían en euforia cada que comenzaba una canción, a un grado que lo único que se me pudo ocurrir fue que a esa hora ya todos estaban muy cansados para brincar o gritar. Casi a la mitad de su presentación me fui a la parte de atrás y confirmé mi temor: no había muchas personas en ese escenario.

Durante el set de 60 minutos The 1975 interpretó canciones como “Give Yourself A Try”, “TOOTIMETOOTIMETOOTIME”, “She’s American”, “Sincerity Is Scary”, “It’s Not Living (If It’s Not With You”, ” I Like America & America Likes Me“,  la famosa y triste “Somebody Else“, entre otras.

Foto: Stephania Carmona

Cada que podía Matt Healy se limitaba a agradecer a sus seguidores mexicanos por ir a verlos al festival, y las rolas siempre iban acompañadas de algo, ya fuera un poco de humo, unas luces púrpuras, turquesas o algunos visuales proyectados en una pantalla que se encontraba en la parte de atrás, en donde al igual que su nuevo disco A Brief Inquiry Into Online Relationships, las cargas políticas y sociales se pudieron apreciar.

Así transcurrió una hora; 60 minutos que no tuvieron la relevancia que muchos esperábamos. The 1975 escogió “Sex” para cerrar la velada que me dejó con un sabor agridulce en la boca. Claro que no lo digo porque el show haya sido ‘malo’, porque en definitiva no fue así. Sin embargo, y a comparación del primer concierto que dieron en México, salí del show de The 1975 sintiendo que algo había faltado (Robbers, cof cof), como que una cosa había fallado.

Foto: Stephania Carmona

La única conclusión a la que pude llegar fue que el festival Vive Latino, en sus 20 años de existencia, regresó a sus raíces. A esas donde la música latinoamericana logró brillar como no lo hacía hace años y que lo hizo incluso ante exponentes extranjeros fuertes como Foals, The 1975, Korn, y Snow Patrol, que no lograron lo que en este fin de semana consiguieron bandas como Café Tacvba, El Gran Silencio, El Tri, entre otros.

Foto: Stephania Carmona

Lo único que puedo decir, personalmente, fue que el show de la banda británica no fue malo, pero tampoco fue uno memorable. The 1975 no fuiste tú, fue la esencia del festival. 

Foto: Stephania Carmona