The Big 4: El día que los cuatro grandes del thrash metal hicieron las paces con un show

A lo largo de la historia hemos visto a un montón de bandas unirse para regalarnos momentos únicos, de esos que jamás se repiten, pero nada como la mini gira The Big 4. Las cuatro bandas más grandes en la historia del thrash metal, Metallica, Megadeth, Anthrax y Slayer se reunieron por primera y única vez en 2010 para hacer realidad los sueños de todos los fans del género, uno que se veía imposible por problemas del pasado. 

Años atrás, nadie pensaba que esto podría ocurrir, sobre todo porque entre ellos había problemas que venían arrastrando y que hacían de este deseo algo utópico, pero vamos por partes. Todo esto comenzó en 1983 cuando Metallica comenzaba a hacerse de un nombre en la industria musical, la formación de aquellos años incluía a James Hetfield, Lars Ulrich, Cliff Burton y Dave Mustaine.

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Foto: Getty

Aunque todo parecía ir viento en popa, conquistando cada escenario que pisaban, la realidad era otra. La banda tenía que lidiar a diario con el problema de alcoholismo de Mustaine, así que una mañana y en medio de una cruda infernal, los miembros de Metallica lo despertaron para informarle que había sido despedido de la banda.

“Lo que realmente me entristeció fue que nunca tuve una advertencia y nunca tuve una segunda oportunidad. Solo me dijeron ‘Oye, estás fuera. Nos vemos pronto'”, contó Dave. Su salida fue definitiva, pues ya habían contratado a Kirk Hammett como nuevo guitarrista, lo único que faltaba era que Mustaine tomara sus cosas y saliera por la puerta de atrás.

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Foto: Getty

Tras este hecho, que evidentemente le causo tristeza y coraje, Mustaine decidió seguir con su vida y como músico. A manera de ‘venganza’, en 1983 formó junto al bajista David Ellefson la banda Megadeth, otra de las grandes dentro del thrash metal, aunque al principio su música siempre estaba bajo la sombra de la que solía hacer con Metallica.

Desde entonces, Dave dedicó cada oportunidad que tenía para descalificarlos. Sin embargo, y aunque muchos no lo creían, Mustaine se reconcilió con los miembros de Metallica. Después de rehabilitarse y dejar el mundo de las adicciones, el fundador de Megadeth se reunió con Lars Ulrich, en uno de los momentos más importantes del thrash metal y que quedó grabado en el documental Some Kind Of Monster.

El tema de Metallica y Megadeth estaba superado, pero además del problema con la banda de Dave, en segundo lugar y esperando su turno para agarrarse a catorrazos con James Hetfield y compañía estaba Slayer. Así como lo hizo Mustaine en su tiempo, en cada oportunidad que tenía, el guitarrista Kerry King aprovechaba para decir que tanto ellos como Iron Maiden, eran bandas que vivían del pasado. 

Por si esto no fuera poco, además de múltiples declaraciones que descalificaban a los de San Francisco, King también tenía problemas con Mustaine, pues fue uno de los primeros guitarristas de Megadeth hasta que Dave lo echó de la banda en 1984, creando una enorme rivalidad entre ambos, dicen que incluso llegaron a los golpes en unas cuantas ocasiones.

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Dave Mustaine, Scott Ian (Anthrax), Jeff Hanneman y Kerry King (Slayer)/ Foto: Getty

Tras pasar buenos años, discos y giras de esa manera, entro a la ecuación la banda a la que le debemos mucho de este momentazo del thrash metal, Anthrax. Pues  jugaron un papel importante a la hora de hacer realidad la reunión de estos cuatro grandes, ya que eran amigos tanto de Metallica, como de Megadeth y Slayer.

Una vez que le llamaron a cada una de las bandas y después de hablar entre ellos (como la gente civilizada) para arreglar sus problemas, comenzó la planeación de algunas fechas únicas, que reunirían a los cuatro grandes de este género, pero la primera parada fue la más esperada por todos. 

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El 22 de junio de 2010, el festival Sonisphere en Sofía, Bulgaria, tuvo el honor de presentar en su escenario a Metallica, Slayer, Megadeth y Anthrax tocando en el mismo lugar. La noche comenzó con Anthrax, sacando lo mejor de su arsenal y rompiéndole el cuello a muchos con rolas como “Antisocial”, “Indians” y “I’m The Law”.

Además de esto, se dieron tiempo de rendirle tributo al gran Ronnie James Dio –quien recientemente había fallecido– tocando un fragmento de “Heaven and Hell” del vocalista en su paso por Black Sabbath. Después continuó Megadeth, uno de los shows más potentes de todo el festival, prendiendo al público con clásicos, desde “Hangar 18”, “Sweating Bullets” hasta “Symphony Of Destruction”. 

Ya casi cerrando esa poderosa noche, Slayer subió para darle a todos lo que esperaban, una buena dósis de thrash metal duro, sucio y directo, haciendo un repaso breve por su discografía con rolas como “War Ensemble”, “Dead Skin Mask” o “Angel Of Death”. Para terminar con broche de oro, cada uno de los miembros de Metallica tomó su lugar en el escenario para tocar sus más grandes éxitos.

Desde “Seek and Destroy”, pasando por “Master Of Puppets”, “Fade To Black” y las rolas más nuevas que traían, como “All Nightmare Long” o “Cyanide”. Pero el momento clave de ese concierto y quizá el más importante en la historia de este género fue empezando el encore de Metallica. 

Es una tradición de James Hetfield y compañía tocar su propia versión de “Am I Evil?” de Diamond Head en sus conciertos. Sin embargo, en esta ocasión llamaron a los miembros de Anthrax, Slayer y casi todo Megadeth, una ocasión sumamente especial con las personas que forjaron el thrash metal tocando mano a mano después de tantos años y peleas que no los llevaron a nada.

Imagínense qué tan épico debió ser aquello, con guitarristas como Kirk Hammett, Scott Ian y Mustaine intercambiando riffs a diestra y siniestra o Robert Trujillo y Frank Bello pegándole sabroso al bajo. Pero sin duda la cereza del pastel fue ver el sincero abrazo de Dave Mustaine con sus ex compañeros de banda, cerrando de momento aquella herida que traía desde 1983.

Después de este concierto en Bulgaria, los cuatro grandes del género volvieron a tocar juntos en algunas partes del mundo, como en el Festival Coachella de 2011, y aunque lamentablemente no pasó por México esta mini gira que hicieron y tampoco duró mucho, pero  siempre podemos disfrutar el documental que se grabó sobre esta presentación, para verlo hasta el cansancio.

Desde entonces Anthrax, Slayer, Megadeth y Metallica se han reunido en muy pocas ocasiones, pero nos quedamos con la satisfacción de saber que este momento pasó. Que por algunas horas, todos los problemas y viejas rencillas del pasado se olvidaron para darle a los fans lo que pedían a gritos, pero sobre todo, para demostrarle al mundo por qué son los cuatro jinetes del thrash metal.

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