Lo que necesitas saber:
The Rapture lo tenía todo para ser una más de las bandas indie de inicios de los 2000: de Nueva York, alineación clásico de rock, con un nombre que comienza con “The”… pero el combinar el reviva del garage con ritmos para bailar lo cambió todo.
En una época en la que Daft Punk, The Chemical Brothers y LCD Soundsystem hacían a medio mundo mover la patita en la pista, mientras que The Strokes, Interpol, The Yeah Yeah Yeahs y The White Stripes reventaban “amplis”, apareció The Rapture… Y así fue como a inicios de los 2000 se unió lo mejor de dos mundos.
La banda liderada por Luke Jenner ofreció un sonido rasposo, duro y algo visceral. El punk, y el rock (hasta por ahí algo de jazz) se mezcló con el house, el funk y el electro para crear una fusión irresistible… incluso para los que, en aquellas épocas, con la actitud indie del momento portaban chamarritas de cuero.
Pinc%&e calor que han de haber tenido mientras bailaban los rolones de la banda… pero algo de eso hay en la esencia de The Rapture: bailar hasta quedar sin aliento… o hasta que la estridencia de una guitarra corta el beat.
“House of Jealous Lovers”
El clásico de la banda. En ésta, The Rapture le saca jugo al cencerro como no se escuchaba desde “(Don’t Fear) The Reaper” de Blue Öyster Cult. Un himno definitivo de toda una época que emociona con los chirriantes solos de guitarra y los alaridos desesperados de Luke Jenner. Una angustia que da gusto bailar.
“Echoes”
Otra del álbum debut de The Rapture (¡es que es un discazo!)… y otra en la que se le da macizo al cencerro. Aquí, la banda sólo coquetea un poco con lo bailable y se desparrama por completo en guitarrazos cortados, distorsiones y gritos… mismos que años después evocó One Direction para su canción “Alive” (igualitas en su intro).
“Whoo! Alright -Yeah… Uh Huh”
Del segundo disco de The Rapture en el que ya se ve que la banda tenía un sonido único (con todo y que el bajista Matt Saffer comenzó a meter más mano y voz en las canciones). Así como el título, la letra no tiene el mayor sentido, pero qué importa: “Whoo, está bien, vamos a desmoronarnos / Y el reloj empieza aquí y ahora…”
“Down So Long”
“Un cínico me dijo que lo mejor está por venir”. Así comienza está del segundo disco de The Rapture en el que la intensidad no está en el ritmo, sino en lo que se dice: un reclamo nihilista de la banda de Nueva York que trata de no perderse en las distorsiones de la época (aunque irremediablemente acabó sucediendo).
“Get Myself Into It”
Otra del Pieces of the People We Love en la que Luke Jenner echa mano de eso que Robert Smith patentó como sonido de la decadencia: El Aullido Alienado, el canto trata de transmitir la desesperación existencial. Lamentos angustiosos y débiles que repentinamente elevan su intensidad y volumen… de ahí la (ahora no tan) inexplicable razón por la que se puede llegar a sentir un malestar, a pesar del pegajoso ritmo de la canción.
“Come Back To Me”
Un poco alejado de los guitarras, un tanto de la furia de los primeros discos. En “Come Back” The Rapture (mejor dicho, Luke Jenner) se mete de lleno en la electrónica y en la buena vibra amorosa (y más allá del amor). Una canción que aterriza en la ternura… pero no hay queja: “¿acaso no somos todos niños?”
