Lo que necesitas saber:

La "drone music" se puede encontrar en música creada desde el siglo XII, pero fue a finales de los 60 que Velvet Underground la fusionó con el rock, creando un sonido más que característico.

Un único sonido que sube y se mantiene, luego baja hasta casa desaparecer, pero sin hacerlo. Y de esta manera nos podemos ir por varios minutos, horas si quieren. Una monotonía extrañamente encantadora, que hipnotiza. 

Así más o menos se puede describir el sonido que caracteriza al disco debut de The Velvet Underground, un sonido que se debe a la influencia de los músicos de vanguardia de Estados Unidos, en cuya cuna explotó la llamada “drone music”. 

The Velvet Underground & Nico / Captura de pantalla (YouTube/The Velvet Underground)

“Drone Music”: música eterna y para la eternidad

El 12 de marzo de 1967 los oídos de muchos probaron lo que es bueno. El disco cuya portada es un simple plátano (y la enigmática indicación “pélalo despacio y ve”) abre con una baladita nada arriesgada. Dulce, mucho, pero “Sunday Morning” nada tiene que ver con lo que aquí es el tema. Sí el segundo track, “I’m Waiting For The Man”.

Acordes y percusiones que parecen tocadas de manera cavernícola por John Cale en el piano y Maureen Tucker en la batería. Y no decir cavernícola sirve señalar que la “drone music” no era/es nada que no se hubiera escuchado antes, pero no de la forma en que la banda liderada por Lou Reed lo estaba haciendo.

De acuerdo con especialistas, la “drone music” viene de cientos de atrás. Se le puede encontrar en la música prehispánica, así como en temas ancestrales de la India y en coros medievales que parecen durar eternidades. Es una música eterna, podría decirse y no sólo por parecer que siempre ha estado ahí, sino porque al ejecutarse da la impresión que podría sostenerse –en una sola nota– hasta la eternidad.

Al final de “I’m Waiting For The Man”, Cale pega con más fuerza sobre las teclas del piano, destacando por fin dentro de la instrumentación de una canción que, en su duración, él fue la pieza central para crear el “ruidoso” paisaje sonoro en el que Lou Reed fue el protagonista con su alucinada voz. 

“Heroin”, cumbre de Velvet Undergroung y la “drone music”

Y mencionar el papel central de John Cale no es por un favoritismo arbitrario. Él –músico de los que los exquisitos llaman “formal”, pero interesado en la experimentación sonora– no tardó en conocer a John Cage y el movimiento vanguardista de los 60 en Estados Unidos, desarrollador de este y otros sonidos (incluso del silencio). Ahí, siendo parte del grupo minimalista de LaMonte Young, conoció y exploró los alcances de la “music drone”.

En el documental The Velvet Underground de Todd Haynes, Cale explica que, cuando estaba con Young en el Theatre of Eternal Music, afinaba el instrumento a tocar (viola, guitarra, etc…. multiinstrumentista el $%&/) al zumbido del refrigerador de su apartamento… así nació “the drone of Western civilization”, que posteriormente fue base del sonido de The Velvet Underground.

Cada frecuencia se percibe en un punto distinto del córtex cerebral… cuando repites un grupo de frecuencias creas un estado psicológico muy fuerte y profundo“, dice LaMont Youg, como explicando con ciencia el hermoso efecto hipnótico de canciones como “Heroin”.

“Empiezas a oír detalles en la serie armónica que son extraordinariamente bellos y extraños, y te das cuenta de que hay nuevos lugares en el sonido donde puedes encontrar un hogar”.

“Heroin” es una obra maestra en la aplicación de la “drone music”: la viola eléctrica se mantiene en la misma nota todo el tiempo (bautizada como “60-cycle hum”). Un campo minimalista y repetitivo que nunca cambia, en la que Lou Reed y Maureen Tucker aceleran poco a poco, evocando el efecto de la droga de la que se habla en la letra.

Los últimos minutos de “Heroin” quedan marcados de manera estridente en la cabeza de quien la escucha. “Venus in Furs” y “The Black Angel’s Death” también recurren al sonido eterno que zumba a lo largo del track 7 del que, para muchos, es uno de los discos más incluyentes de la historia. The Velvet Underground & Nico, un disco parece que se basa en la eternidad del sonido y que resulta eterno. 

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