En punto de las 11 de la noche, un lugar llamado Deportivo Tepotzotlán, junto con miles de personas con tenis y botas enlodadas, estarían por presenciar la presentación estelar de la primera edición del festival Radiobosque: el regreso de Underworld a México.

Desde mediados de año, al calendario de los festivales en México le llegó la noticia que uno más se uniría a sus filas. Con la propuesta de ser un festival outdoors, lleno de música electrónica y con el toque extra de hacerlo en día de muertos, Radiobosque anunció un cartel bastante llamativo. Nombres como Hot Chip, The Blaze, WhoMadeWho, Roderic y Monolik aparecieron para llamar la atención de muchos amantes de la música digitalizada. Si estos nombres ya eran suficientes para saborearte un 2 de noviembre con mucho baile, la palabra Underworld encabezando a todos fue lo que hizo que muchos ya no la pensaran y se dieran cita en Tepotzotlán.

Foto por Stephania Carmona

La última vez que el dúo británico tocó en tierras aztecas fue en el 2017 en el festival Ceremonia. En esa ocasión, con un set de 13 rolas dejó a todos sus fanáticos con ganas de mucha, pero mucha más música. Es por eso que media hora antes de su presentación en Radiobosque, el escenario principal estaba a reventar, cosa que no había sucedido en todo el día hasta ese momento. Normalmente en el espacio que hay entre artistas, la banda aprovecha para tomar un descanso, ir por una buena cerveza o utilizar el tiempo para ir al baño. Sin embargo no fue el caso de los 25 minutos eternos que separaron las presentaciones de Hot Chip y Underworld.

Foto por Stephania Carmona

Ante un escenario Radiobosque atascado, Karl Hyde y Rick Smith salieron para darle a a la gente el mejor momento de la noche. Desde el primer segundo, la energía que vibraba junto con la mística del Día de Muertos se fue bajo tierra para empezar a despertar a los que ya no están aquí gracias a las miles de piernas que bailaban y saltaban en el lodo de la emoción por estar escuchando a Underworld una vez más.

Foto por Stephania Carmona

Por si aún no lo saben, Underworld terminó su último proyecto DRIFT un día antes de su presentación en Radiobosque. Este proyecto consistió en liberar música nueva semanalmente durante 52 semanas. Sin cuestionamientos el más ambicioso y completo de toda su carrera profesional. La exigencia a la que se sometieron como artistas es del más alto nivel que puede existir. Lanzar nuevas rolas cada semana sin perder la calidad que los ha caracterizado durante décadas no es cosa fácil, pero si alguien lo podría lograr, es Underworld.

Foto por Stephania Carmona

Lo que me pareció más increíble y sorprendente de la noche de ayer, es que no existió diferencia alguna entre la aceptación de sus rolas más queridas como “King of Snake” y “Two Months Off” combinados con las rolas que hicieron y lanzaron hace unas cuantas semanas como parte de DRIFT. Esto te habla de una cosa: Underworld es una banda con un talento superlativo que se reinventa y mejora cada día más. Pocas bandas de los 80 puede hacer bailar tanto a una audiencia joven como lo hicieron ayer los británicos en Radiobosque.

Foto por Stephania Carmona

En el set que duraría un hora y media, la energía que se vivió tanto en el escenario con un Rick entregado por completo a su música y al público, como en explanada irregular que terminó más bailada que una quinceañera, fue completamente mágica. La gente eufórica se entregaba rola tras rola a los ritmos progresivos, trance y techo que los caracterizan desde los 80. Sin ser musicalmente lo mejor que se escuchó en el set, miles de fanáticos explotaron de la emoción cuando los primeros acordes de “Born Slippy” resbalaron por las bocinas del escenario poco antes que todo se acabara como un chasquido de dedos. 

Foto por Stephania Carmona

Underworld demostró una vez más por qué es una banda que desde hace casi 40 años es de las más queridas y amadas en la escena de la música electrónica. Ahora, sus fans no podrán hacer nada más que volver a esperar para que regresen los británicos a llenar sus oídos de buenos tracks.