Este miércoles 21 de agosto se dio a conocer que el músico regiomontano Celso Piña –también conocido como “El rebelde del acordeón”–, falleció en su natal Monterrey a los 66 años de edad a consecuencia de un paro cardiaco, el cual se trató de atender de emergencia en el Hospital San Vicente ubicado en el estado de Nuevo León.

El deceso de Celso Piña, sin duda, representa una gran pérdida para la música mexicana y latinoamericana. Y es que Celso fue un pionero en la mezcla de sonidos tropicales con otros géneros de dominio popular como la música regia, el sonidero, ska, reggae, hip-hop, entre otros, algo que le hizo ganarse un lugar en el gusto de la gente y que le dio la oportunidad de trabajar y colaborar con artistas de renombre como Julieta Venegas, El Gran Silencio, Café Tacvba, Lila Downs, etc.

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Las creaciones de Celso Piña no sólo lograron destacar en el gusto musical de los mexicanos -quienes hemos ambientado una pachanga con sus canciones al menos una vez –, también, lo hicieron con muchas personas en toda América Latina, y es que con sus ritmos bailables era imposible escuchar una canción de Celso Piña y no sentir ganar de bailar al ritmo de su acordeón.

Sin duda una de las personas que quedó cautivada con el ritmo sabrosón de Celso Piña fue Gabriel García Márquez. El conocido y admirado escritor colombiano, en una ocasión, fue captado bailando las cumbias de Celso junto con su esposa, Mercedes Barcha, durante una pachanga organizada en la tierra de la carnita asada, un momento que el músico regiomontano siempre llevó en el corazón y que incluso compartió con algunos de sus seguidores a principios de 2019.

Captura de pantalla

Y es que el pasado 6 de marzo, el día en el que Gabo hubiera cumplido 92 años de edad, Celso Piña subió a su cuenta un video en el que se ve al premio Nobel bailando al ritmo de su cumbia. “El día que Gabriel García Márquez bailó cumbia. Nomás mi acordeón, un tamborcito y la guacharaca”, escribió el músico en el tuit que acompañó al videoclip.

Este momento se dio por allá de 2003, cuando Celso Piña y Gabriel García Márquez se conocieron en el Museo De Arte Contemporáneo de Monterrey.De ahí empezó su interés de cómo se debe tocar el acordeón, la caja y la guacharaca. Como yo se lo dije, entonces le impactó lo mío y creo que de seguro pensó: ¡Pero si yo vengo de donde está la crema y nata de la cumbia y del vallenato, y mira qué bueno es este pelao de aquí del norte…!”, dijo Celso Piña en una entrevista con la revista Proceso, donde detalló cómo fue su primer encuentro con el escritor.

“Había ido mi Gabo al Tecnológico a una plática y a una presentación de su libro y algunas personas le avisaron a mi representante, pero a los organizadores se les hizo mejor recibirlo en el Marco, con su música y Ronda Bogotá… ¡Y empezó a bailar, fue muy loable porque me llamó la atención que le gustó lo mío, todo su séquito se puso a bailar primero con la ‘Cumbia Sampoesana’, su preferida, es la madre de todas las cumbias, con ‘Macondo’, y también ‘La crónica de una muerte anunciada'”, agregó el músico.

Celso Piña mencionó a Proceso en 2014 –año del fallecimiento de García Márquez– como Cien años de Soledad le había cambiado la vida, pues fue gracias a esta obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal que Piña descubrió y comenzó su gusto por la lectura. “Yo leí ‘Cien años de soledad’ en 1992, de hecho me enseñé a leer con él, me impactó porque me empezó a entrar el gusto por la lectura y la literatura. Fue tan importante para mí que me marcó como cuando escuché el primer disco de música colombiana, del maestro Ismael Landero, que en paz descanse.”

La admiración de Piña a Gabriel García Márquez era tan grande que el músico disfrutaba mucho de interpretar varias de las piezas que están inspiradas en la gran obra literaria de Márquez. Una de ellas y quizá la más conocida es “Macondo”, la cumbia creada por el peruano Daniel Camino Díaz y que en 1999 Celso Piña grabó junto con su grupo Ronda Bogotá, convirtiendo la versión en uno de sus éxitos más grandes y conocidos.