El ascenso de la banda Formados en Mánchester, Westside Cowboy está integrado por Reuben Haycocks, James “Jimmy” Bradbury, Aoife Anson O’Connell y Paddy Murphy. Lo que comenzó como un proyecto de amigos tocando covers en un cuarto, dio un salto gigante cuando ganaron el Emerging Talent Competition de Glastonbury en 2025. Este impulso los llevó a grabar material original, culminando con el lanzamiento de su primer álbum de estudio, It Goes On, en agosto de 2026 bajo la producción de Loren Humphrey. El sonido "Britainicana" La agrupación define su estilo con este término porque mezcla las raíces de la música norteamericana (folk) con la sensibilidad del rock británico. Su proceso creativo suele empezar con una guitarra acústica y una voz, ganando fuerza y velocidad al integrarse toda la banda. Sus temas destacan por jugar con los contrastes: musicalmente transmiten euforia y ligereza, pero sus letras a menudo exploran la frustración, el enojo o la tristeza. Canciones como "Coyote", "Pin Up Boys" y "Dobro" son el mejor ejemplo de esta dinámica. Una filosofía analógica y humana Un pilar fundamental de la identidad de la banda es su rechazo a la hiperconexión; varios de sus miembros usan teléfonos básicos sin acceso a internet, prefiriendo la escucha de vinilos y la convivencia en su entorno local. Esta crudeza analógica se refleja directamente en el disco. Para It Goes On, prefirieron rescatar demos caseros y mantener la soltura de las tomas en vivo con todas sus imperfecciones, en lugar de pulir en exceso las canciones en un estudio, logrando un debut de 35 minutos que se siente profundamente genuino.

Lo que necesitas saber:

Tras triunfar en Glastonbury, el cuarteto de Mánchester Westside Cowboy lanza su álbum debut, It Goes On. Con un sonido crudo que mezcla folk estadounidense y rock británico —estilo que ellos llaman "Britainicana"—, la banda entrega un disco analógico y directo, impulsado por melodías adictivas como "Coyote", "Pin Up Boys" y "Dobro".

Desde Manchester, el sonido de Westside Cowboy ya está cruzando el Atlántico. Su álbum debut, It Goes On, es una colección de canciones tan magnéticas que invitan a quedarse a vivir en ellas un rato. Sus guitarras son la puerta de entrada perfecta: suenan a Estados Unidos y a Inglaterra al mismo tiempo, con melodías adictivas que te obligan a darle replay.

Tracks como “Coyote”, “Pin Up Boys” y “Dobro” tienen una ligereza que hace facilísimo engancharse. Son la carta de presentación ideal para un cuarteto que empezó tocando covers entre amigos para pasar el rato, unidos (irónicamente) por las ganas de pasar menos tiempo frente a una pantalla, y que terminaron pisando los escenarios de Glastonbury.

Westside Cowboy preparándose en el backstage durante sus primeros festivales de verano.

De una tienda de instrumentos a Glastonbury

La alineación es sencilla pero efectiva: Reuben Haycocks y James “Jimmy” Bradbury en guitarras y voces, Aoife Anson O’Connell en el bajo y voz, y Paddy Murphy en la batería. Sus caminos se cruzaron en la Universidad de Manchester orbitando otros proyectos locales, pero la idea de Westside Cowboy nació durante una charla en Johnny Roadhouse, la icónica tienda de instrumentos donde trabajaba Bradbury.

Lo que empezó por el puro gusto de juntarse a tocar en un cuarto escaló rápido. En 2025 ganaron el codiciado Emerging Talent Competition de Glastonbury, lo que les aseguró un lugar en el escenario Woodsies. De ahí, el despegue fue inminente: lanzaron su primer EP, This Better Be Something Great, seguido de So Much Country ‘Till We Get There a principios de 2026. Finalmente, el 21 de agosto de este año soltaron su primer LP, It Goes On, de la mano del productor Loren Humphrey.

Portada del álbum debut It Goes On de Westside Cowboy.

¿A qué suenan? Bienvenidos a la “Britainicana”

Ellos mismos bautizaron su estilo como “Britainicana”, una etiqueta perfecta para esa mezcla de raíces americana con sensibilidad puramente británica. En la práctica, es un punto donde el folk y el rock conviven con esa narrativa tan inglesa para contar historias.

El folk, de hecho, es la médula del proyecto. Como le explicaron a La Face B, componen pensando primero en formato folk; el rock simplemente aparece cuando le meten volumen y velocidad a los instrumentos. Casi todas las canciones nacen desnudas, con apenas una guitarra acústica y una voz.

En un recorrido del disco para Apple Music, Bradbury contó que “Dobro” surgió sin ningún esfuerzo, grabada en una pequeña casetera de cuatro pistas tras el cansancio de una gira. En cambio, con “Pin Up Boys” sufrieron bastante más. Intentaron grabarla varias veces hasta que, frustrados, decidieron tocarla exactamente como lo hacían en vivo. Esa tensión acumulada es justo lo que le da tanta fuerza a la grabación final.

Y luego está “Coyote”. Aoife señala un detalle clave para entender la magia de la banda: la velocidad y las guitarras te hacen sentir eufórico, aunque la letra esté cargada de tristeza o enojo. Es ese contraste de emociones lo que le da tanta textura a sus canciones.

Los integrantes de Westside Cowboy pasando el rato al aire libre.

La rebelión analógica

Ese manifiesto de pasar menos tiempo en el celular no es una pose. Bradbury confesó que Paddy, Reuben y Aoife usan teléfonos que a duras penas se conectan a internet. Prefieren pasar el rato escuchando vinilos en casa y prestando atención a lo que pasa realmente en su calle y en su barrio.

Ese anhelo por capturar la esencia cruda del “aquí y ahora” también permea la producción del disco. Para cerrar It Goes On, decidieron rescatar la pista base de un viejo demo grabado en casa de Humphrey. Habían intentado regrabarla, pero las versiones de estudio perdían soltura. Así que simplemente montaron voces nuevas sobre aquella grabación casera y dejaron que fluyera.

Soy Editor General de Sopitas.com, donde trabajo en estrategia editorial, audiencias, contenidos digitales y nuevas formas de conectar con comunidades. Me interesan la historia, los medios, el marketing,...

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