Un día como hoy hace 45 años, pese a lo que digan sus detractores, el Heavy Metal tendría su certificado de nacimiento con el lanzamiento del álbum debut de Black Sabbath.

Lanzado un Viernes 13 de Febrero igual que hoy, con un costo total de menos de $2 mil dólares, el homónimo álbum de esta banda alejó toda la moribunda vibra de amor y paz hippie. Black Sabbath, una banda que asumió el ambiente denso y “pesado” que los rodeaba en su ambiente, el pueblo metalúrgico de Birmingham, Inglaterra, en el que la fantasía hippie de los 60 no tenía lugar, sino que era el escenario de su contraparte: un mundo sombrío, plagado de fábricas en donde las máquinas de la industria metalúrgica eran el soundtrack de cientos de personas. En una de esas industrias, Tony Iommi, un zurdo guitarrista con algo de experiencia en grupos profesionales con uno de los cuales ya tenía programada una modesta gira, un día antes de partir perdió dos falanges de los dedos de la mano derecha (por cubrir el turno de alguien que no había ido a trabajar).

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Sin saberlo, ese accidente transformaría su estilo de tocar la guitarra y en consecuencia daría nacimiento a un nuevo sonido, una nueva forma de hacer música. El bajista Geezer Butler, durante un ensayo de la banda, estaba intentando imitar la progresión tonal de la sinfonía “Mars” del compositor Gustav Holst. En este inocente ejercicio, Tony Iommi encontraría el demoníaco tritono, el intervalo maligno que daría vida a una de las canciones más tenebrosas de la historia y en consecuencia a la creación del Heavy Metal: “Black Sabbath”.

El nombre mismo está inspirado en la película de horror del director Mario Bava. Fue viendo la marquesina del cine donde se exhibía, justo frente a su lugar de ensayo, y la enorme fila de gente que quería entrar, que Geezer Butler llegó a la conclusión que si la gente pagaba dinero por ir al cine a ver películas que la asustan, también podrían pagar dinero por escuchar música que los asustara. Fue así como el grupo llamado Earth, que tocaba una música aún enraizada fuertemente en el Blues, cambió de nombre a Black Sabbath, encontró un sonido único y de paso cambió la historia de la música para siempre.

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Por supuesto el álbum fue destrozado por la crítica que estaban acostumbrados a las proezas tecnicistas de Led Zeppelin, Deep Purple o las bandas del naciente Rock Progresivo, sus oídos no estaban preparados para la avalancha de poder primitivo que representaba este álbum, mucho menos para sus temas de ocultismo, fantasía, satanismo, brujería y malos viajes (aunque debe decirse que el grupo Coven, ya había incursionado en ello mucho antes, sólo que nadie les hizo caso porque su música no tenía tanto poder). Contrario a lo que pensaríamos, Iommi no grabó el álbum con su icónica Gibson SG, sino con una más tradicional Fender Stratocaster. El álbum fue grabado en uno de dos días que tenían programado el estudio, porque tenían que irse a toda prisa de gira a Suiza.

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El grupo nunca supo nada sobre el diseño de portada de Keith McMillan e interiores hasta que regresaron de la gira y horrorizados vieron que dentro del disco, había una cruz invertida con un poema (¿cómo le iban a enseñar el disco a sus sacrosantas progenitoras?).

Still falls the rain, the veils of darkness shroud the blackened trees, which contorted by some unseen violence, shed their tired leaves, and bend their boughs towards a grey earth of severed bird wings. among the grasses, poppies bleed before a gesticulating death, and young rabbits, born dead in traps, stand motionless, as though guarding the silence that surrounds and threatens to engulf all those that would listen. Mute birds, tired of repeating yesterdays terrors, huddle together in the recesses of dark corners, heads turned from the dead, black swan that floats upturned in a small pool in the hollow. there emerges from this pool a faint sensual mist, that traces its way upwards to caress the chipped feet of the headless martyr’s statue, whose only achievement was to die to soon, and who couldn’t wait to lose. the cataract of darkness form fully, the long black night begins, yet still, by the lake a young girl waits, unseeing she believes herself unseen, she smiles, faintly at the distant tolling bell, and the still falling rain.

De la portada sólo se sabe que es un molino de agua, ubicado en el río Thames, y que la modelo que aparece en la portada se llamaba Louise (que además parece sostener un gato negro en su pecho, aunque no está del todo claro) de la cual nunca más se supo nada.

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A partir de este álbum, el grupo se enfocaría en el material del tipo más oscuro, similar a “Black Sabbath” y “N.I.B.”, en sus álbumes subsecuentes, Paranoid, Master of Reality y Vol. 4. Estos cuatro pilares serían las bases sobre las que se erigió el templo del Heavy Metal, que en 1980 comenzaría su reinado formal de la mano de Judas Priest, Iron Maiden, Motörhead y el propio Black Sabbath transformado en una nueva entidad con la llegada de Ronnie James Dio a sus filas.

El primer álbum de Black Sabbath es la semilla de todos los géneros y subgéneros metaleros existentes hasta el día de hoy y al cual se le debe que exista un lugar en el mundo para la maldad, la distorsión, el volumen alto y los temas que provocan, escandalizan y ahuyentan la felicidad del utópico mundo feliz en el que la humanidad pretende vivir.

@ivannieblas

https://www.youtube.com/watch?v=qUQA9wVNAN4