“Bueno, si no saca el gasto y para ayudarse le facilita la vida a quienes quieren evitar la fatiga que ocasionan ciertos trámites, pues qué más da”, comentarán quienes ven en el diputado suplente del PRI, José Roberto Ramírez Urban, un ejemplo de ganas de chambear… pero el detalle es que algunos de sus clientes ya lo han denunciado por fraude.

Hay que señalar que el fino caballero que ilustra esta nota no es el acusado. Nomás sirve para que se den una idea de cómo se ve un legislador chambeando

Además, hay que señalar que ofrecerse como gestor de trámites a cambio de recibir una recompen$$a es considerado como un acto de corrupción… sin embargo, esto poco le importa a Ramírez Urban, quien no tiene pena en deshonrar al ya muy deshonrado gremio legislativo y se ofrece como “coyote” especialista en tramitar placas para vehículos de transporte público y en  sacar créditos para la compra de combis. Claro, el servicio no es gratuito, ya que pide pagos en efectivo a cambio de sacar la chamba.

Según reporta Reforma, el diputado “coyote” aprovecha las oficinas del legislador David Sánchez  para atender ahí a sus clientes, a quienes llega a cobrar hasta 65 mil pesos por sus servicios de gestoría… los cuales, muchas de las veces, no cumple. De acuerdo con una denuncia interpuesta por una de las personas defraudadas por el legislador, éste le cobró la cifra señalada por integrarlo a su empresa de transporte (Transportes Ramírez Urban SA de CV.). Sin embargo, desde la entrega del dinero (en julio de 2016) el acusado nomás se hace como que la Virgen le habla e, incluso, ha llegado a las amenazas.

“En repetidas ocasiones, él me ha tratado de intimidar, me dice: ‘qué no sabe que yo soy diputado federal y del PRI’ y dice que uno de sus hermanos es el director de la SEIDO. Pero me dijo que mis placas no salen a mi nombre, salen a nombre de él. ¡Es el colmo!”

El anterior no es el único caso, también está el de una persona que desde hace dos años entregó 38 mil pesos por un trámite similar… y sí, con similar resultado. “Defraudó a varios, él ya no va a la oficina, decía que no le hacían nada porque era del PRI, él decía que me iba a pagar, ¿pero cuándo? Nada más vuelta y vuelta y nada”.

Pues también quién tiene el valor de encargarle tanto varo a un diputado.