Ahora sí es oficial. Al más puro estilo de ‘Crónica de una Muerte Anunciada’, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, informó que se suspendieron las obras del aeropuerto de Texcoco.

“Ya está suspendida oficialmente la construcción de ese aeropuerto y ya se ha empezado la negociación con los contratos para darlos por terminados anticipadamente o resolver, en consecuencia, con los dueños de los contratos”, explicaba el funcionario mientras se robaba los reflectores en la conferencia matutina del presidente López Obrador.

Originalmente, el último día de funcionamiento de la obra del NAIM de Texcoco era el 4 de enero, pero Jiménez Espriú aseguró que no tuvieron que esperar hasta esa fecha pues ya se organizaron bien para la recompra de los bonos. Hasta que no tuvieran amarrada la solución, no podían decir nada públicamente.

Este jueves, 3 de enero, ya con los pelos de la burra en la mano, el sheriff Espiriú explicó cómo supuestamente va a estar —a muy grandes rasgos, o sea, ni en servilleta— la recompra de los bonos y la millonada de pesos a pagar. Después de la compra de 1,800 millones de dólares, “de los 6,000 millones de dólares que se debían, hoy ya solo se deben 4,200 millones y la idea es cada año ir disminuyendo en 200 millones de dólares esa deuda”.

Para hacer oficial la desaparición del proyecto del aeropuerto de Texcoco solo falta que solucionen el problemilla de la Fibra E de 1,500 millones de dólares. Jiménez Espriú dijo que apenas arreglen eso “por instrucciones del ciudadano Presidente” —qué choteado— entregará un reporte pormenorizado de toda la situación del aeropuerto incluyendo un interesante análisis del futuro del NAIM si se hubiera decidido continuar.