Lo que necesitas saber:
La presidenta Claudia Sheinbaum ha dado declaraciones que no han hecho más que avivar la polémica.
El caso comenzó a tomar forma tras un operativo antidrogas en la zona del llamado Triángulo Dorado, en Chihuahua, donde se localizó un narcolaboratorio que habría sido resultado de meses de inteligencia y vigilancia.
Luego de esta intervención, el convoy en el que viajaban dos agentes estadounidenses y dos funcionarios mexicanos sufrió un accidente al caer por un barranco, donde los cuatro perdieron la vida.
En un inicio, se informó que los estadounidenses eran parte del personal de la embajada, sin embargo, más tarde se dio a conocer que estaban vinculados a la CIA, lo que le dio un giro completo a la historia.
Pero entonces empezó a rondar la gran pregunta ¿qué hacían realmente ahí?
De acuerdo con versiones locales, los agentes formaban parte de una misión en conjunto con autoridades mexicanas, brindando apoyo con tecnología como drones, y sin participar directamente en el operativo.
Pero… medios internacionales cuentan otra historia. Según estos reportes, los estadounidenses sí estaban dentro de una misión conjunta de inteligencia, ayudando a ubicar el laboratorio y con un rol mucho más activo del que se había dicho en un inicio.
En medio de estas versiones encontradas, la presidenta Claudia Sheinbaum ha dado declaraciones que no han hecho más que avivar la polémica. Por un lado, reconoció que existe colaboración entre México y EU en temas de seguridad e incluso habló de una “misión” en curso en la que participaban los estadounidenses.
Sin embargo, también marcó distancia al asegurar que su gobierno no fue informado ni autorizó la presencia de agentes extranjeros en campo, insistiendo en que este tipo de acciones deben apegarse a los canales federales.
Esto ha dejado sobre la mesa una duda clave, aunque la cooperación es real, no está del todo claro hasta dónde llega ni quién la controla.
Y es que el tema no tardó en prenderse en lo político. Desde el gobierno federal ya pidieron explicaciones a EU sobre qué hacían exactamente estos agentes en Chihuahua, mientras que también se analiza si habría sanciones para autoridades estatales por cómo se coordinó todo.
A la par, se abrió una investigación para determinar si se violaron leyes mexicanas, lo que ya empieza a tensar el ambiente entre ambos países.
Más allá del accidente, el caso revive una de esas preguntas incómodas que siempre están ahí, hasta dónde puede meterse EU en operativos dentro de México sin que alguien levante la ceja.
