El pasado jueves, 8 de agosto, se encontraron 19 cuerpos colgados y abandonados en las calles de Uruapan, Michoacán (y por lo menos otros 70 homicidios más en el país, pero de eso no dijo nada). Un día después, en su conferencia matutina, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lamentó lo sucedido pero avisó que no caerá “en la trampa” de declararle la guerra a los cárteles que le dan rienda suelta a la inseguridad.

“Vamos a seguir combatiendo la delincuencia”, decía el Presidente sobre los homicidios en Uruapan. “Pero no vamos a caer en la trampa de declarar la guerra como lo hicieron en otros tiempos, que fue lo que nos llevó a esta situación de inseguridad y de violencia”.

La cosa actualmente en México no está nada sencilla, calcúlenle que el mes pasado tuvimos 102 asesinatos al día y llevamos más de 17 mil 500 homicidios en el año.

Sobre esta violencia que se vive diario, AMLO reconoció que“sí son lamentables y constituyen todo un desafío para las autoridades” pero —aunque parezca— su gobierno “no está cruzado de brazos”. Además, aprovechando que ya le había tirado una pedrada al gobierno de Felipe Calderón y su guerra contra el narco que arrancó esta historia violenta —curiosamente también en Uruapan, AMLO detalló su plan de trabajo.

“Nosotros vamos a seguir atendiendo las causas que originan la violencia: vamos a seguir combatiendo la pobreza, creando empleos y apoyando a los jóvenes. Que haya bienestar: la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. Puede llevarnos tiempo”, señaló el mandatario. “Esa es la mejor estrategia, la otra está demostrado que fracasó”. 

Específicamente en el caso de Uruapan, el preciso informó que la Secretaría de Marina detuvo a 14 personas… aunque todavía no se determina si están vinculados con los asesinatos del pasado jueves.