La semana pasada hicimos un rally para llevar a un fan a ver a Arcade Fire en un concierto privado en Miami, jueves y viernes estuvo el ganador, Diego Cid, en Florida. Se la pasó tan bien con su banda favorita que quisimos saber todos los detalles y que los compartiera también con todos ustedes en sus propias palabras.

A tan sólo 30 horas de que saliera el avión, el equipo de Sopitas.com hizo oficial que los acompañaría al concierto que Arcade Fire daría en Miami el pasado jueves 24 de octubre (5 días antes de que saliera Reflektor, para los que llevábamos la cuenta).

Yo, claro, estaba extasiado, no lo podía creer. Había ganado algún boleto por aquí y por allá, pero nunca nada como un viaje para ver a mi banda favorita en otro país. Mandé al diablo todos mis compromisos (que eran bastantes) y me puse a hacer maleta para la noche que pasaría en Florida.

Lo primero y lo más importantes: mi disfraz. Este último mes Arcade Fire habían estado dando conciertos semisorpresa por Canadá y Estados Unidos; sólo tenían un requisito: ir obligatoriamente disfrazado. Acababa de tener una fiesta el viernes anterior y, cual fan intenso, había pintado de blanco un saco copiando el patrón de los que la banda usa en el reciente video/especial para la televisión Here Comes The Night Time. Llevé un saco, el empaque de un vinil con la esperanza de que me lo firmaran y todo lo demás era irrelevante.

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El jueves a las 6 de la mañana me encontré con Sopitas en el aeropuerto de la Ciudad de México y a las 8 ya estábamos abordando el avión. De una vez les puedo decir que, en el breve tiempo que pasé con él, dio a notar que es un workaholic empedernido, comprometido con su trabajo y, a pesar de los difíciles horarios, siempre al tanto de su página.  Ni se diga simpático.

Ya en Miami, tras complicaciones con el transporte, llegamos al hotel a dejar nuestras cosas antes de ir a escuchar el álbum a las oficinas de Universal Music. Estaba de lo más emocionado, claro, era la primera vez que escucharía el mejor álbum del año. Ya en las oficinas convivimos en silencio con reporteros de todo el mundo: italianos, españoles, brasileños y demás. Escuchar el álbum seguía siendo un lujo que pocos compartían y se notaba que todos comían ansias por escuchar algo además de “Reflektor” (el sencillo). Sin gran comentario, nos dieron hojas con la letra de cada canción y créditos del álbum y pusieron play a un pésimo reproductor de sonido, el último que les quedaba en las oficinas (“porque ya todo se escucha en computadoras”).

Rápidamente se notó el costo de deshacerse de su último reproductor decente: ambos discos de Reflektor se rayaron dentro del viejo aparato y todas las canciones se escuchaban mal, saltaban, se repetían y otros horrores que me obligaron a bloquear el recuerdo de esa escucha muy dentro de mí.

Escuchamos quizá 8 canciones del álbum pues nadie se sentía cómodo escuchando algo tan terrible. Nos pidieron perdón y nos hicieron saber que ya todos podían escuchar el álbum en YouTube cortesía de la disquera.

Con dos horas antes de salir hacia el concierto, paseé un rato por Miami. Encontré una tienda de viniles usados donde compré Graceland de Paul Simon y tomé fotos de edificios. Regresé al hotel y me disfracé para la fiesta.

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El concierto se llevo a cabo en el Centro Cultural de Haití, en el centro de la zona haitiana de Miami (es tal y como suena). Por todos lados aparecían personas disfrazadas que habían estacionado su carro en algún callejón o jardín camino al concierto. Colocaron el escenario en el centro del cultural y cerraron la calle que llevaba a la entrada. Por todos lados había gente con los disfraces más variados, algunos mucho mejores que otros , paseando alrededor del centro cultural, viendo las pinturas, las esculturas y los puestos de comida que colocaron dentro del concierto. No había música saliendo de bocinas, había una banda de 6 o 7 haitianos tocando entre la multitud música de carnaval, mientras un niño ondeaba una bandera de Haití. El público, aunque incómodo por tener que dejar pasar a otras personas entre ellos, abrió paso para que la banda tocara entre la multitud, ya cerca de la hora de inicio del concierto.

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Luego de comprar una playera, me adentré con todo y disfraz al público. A pocos minutos de que empezara la banda.

Finalmente, a las nueve en punto, Arcade Fire salió de un lado del escenario entre gritos y aplausos y arrancaron el concierto con “Reflektor”. La nueva alineación, con los ya afamados percusionistas haitianos e invitados especiales como Owen Pallett, se entregaron con la ya característica energía de la banda, aunque ahora con el bono añadido de tocar música ‘bailable’. Todas las canciones nuevas sonaron increíble, a pesar de llevar poco tiempo de gira ya tenían un notorio dominio conceptual de su nueva forma de interactuar con el público a través de su música. Sin embargo, era cierto lo que decía Win Butler en una reciente entrevista: las nuevas canciones serán enormes una vez que lleven varios meses de gira. Los que ya han visto a Arcade Fire en vivo sabrán la habilidad que tienen para entregarse en cada canción, experimentar con transiciones y retar al público a interactuar con el show. Pues estos conciertos anteriores a su ya tan prometida gira mundial de 2014 nos ayudan a imaginar la dimensión que alcanzarán con mucha práctica.

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Mis favoritas en vivo: “Flasbulb Eyes”, “We Exist”, “Afterlife” y “Supersymmetry”. Ahora que ya he escuchado el álbum en un ambiente mucho más controlado, es claro que estas canciones serán las que alcancen un sonido estratosférico, digno de mover estadios sin caer en fórmulas simplonas. Esto no quiere decir, en lo absoluto, que las demás sean canciones promedio, sólo que fueron éstas las que inmediatamente llaman la atención por la facilidad con la que se dejan gozar.

El set se compuso de doce canciones: nueve nuevas y tres viejas conocidas: “Neighborhood #3”, “Sprawl II” y “Haitï”, todas presentadas como covers a Arcade Fire. El concepto de dualidad que manejan en el álbum llegaba hasta sus shows en vivo: estábamos escuchando a The Reflektors, no a Arcade Fire.

Todas las canciones, podrán imaginar, fueron increíbles. La banda no puede cometer errores en vivo y sólo pueden mejorar con el paso del tiempo. El único pero que le pongo al concierto es, lamentablemente, el público. La mayoría se movió poco, casi ni cantaron ni corearon a pesar de que la banda lo pedía y se quejaban si irrumpías en su espacio personal. Incluso, cuando acabó “Reflektor”, me dijo el hombre delante de mí: “¿Te sabes todo el álbum? Porque no quiero escucharte cantar todo el concierto.” Evidentemente no el mejor tipo de gente.

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En fin, acabó el concierto y, después de bailar, cantar, gritar, corear y escuchar con atención las nuevas canciones, regresamos al hotel (claro, no sin antes conseguirme un setlist, cortesía del ingeniero de sonido que supo apreciar mi disfraz). Al día siguiente, muy temprano, entrevistaríamos a dos miembros de la banda.

Ya descansados, Sopitas y yo fuimos a un pequeño restaurante haitiano que la banda alquiló por un día para dar entrevistas, en equipos de dos, pasaron a los diferentes medios nacionales e internacionales que habían ido al concierto el día anterior. Nosotros tuvimos la fortuna de entrevistar a Régine Chassagne y a Jeremy Gara, entrevista que pueden/podrán ver en Sopitas.com muy pronto. Régine y Jeremy, a pesar de haber dado todo de ellos el día anterior, resultaron ser personas de lo más activas, simpáticas, platicadoras, sueltas e interesadas en todo lo que les preguntábamos o decíamos.

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Al final de la entrevista me presenté formalmente con ambos. Régine es amor puro y Jeremy fue muy agradable. Les pedí la tradicional foto y que me firmaran el setlist del día anterior. Con todo gusto lo hicieron.

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A las pocas horas ya estábamos de regreso en el DF. Poco me duró el gusto de la escapada de la universidad, pero la experiencia fue inolvidable. Quizá aún no me creo la buena suerte que tuve: de la nada acababa de ver a mi banda favorita ensayando para su gira de 2014, había conocido a dos de ellos y me habían firmado un setlist. Las imágenes de la banda en vivo vuelven de vez en vez, las canciones son inolvidables y siempre me da gusto ver a Owen Pallett, un gran artista por su cuenta. Lamentablemente uno tiene que volver a trabajar y estudiar y no se puede quedar siguiendo a la banda por todo el mundo. Espero pronto tengamos todos la oportunidad de verlos de nuevo en México, con un show mucho más largo (quizá ya puedan tolerar shows con la duración de uno de U2 o Radiohead, particularmente si Reflektor tiene mayoritariamente canciones de más de 6 minutos), mucho más llamativo y, aunque parezca imposible, mucho más poderoso que el que presencié el jueves pasado.

Muchos agradecimientos al equipo de Sopitas.com que hicieron todo esto posible, en especial a Sopitas y a Alex, que me ayudaron mucho con todo lo que necesité tener listo con tan poco tiempo disponible. Fue un gusto convivir con ustedes en esta situación tan fantasiosa y especial. Nunca pasó por mi cabeza darme mi escapada a ver a Arcade Fire tan pronto (y con todos los gastos pagados). De nuevo, muchas gracias por todo.

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