Alondra Torres Arias era una niña que ingresó a un hospital de Monterrey por una neumonía y fue declarada con muerte cerebral el pasado 9 de enero. Sus papás tomaron la decisión de donar sus órganos y gracias a ello salvar la vida de tres niños. Alondra donó sus dos riñones y su hígado.

Mientras era transportada en su camilla rumbo al quirófano para extraer sus órganos, el personal del hospital en el que estaba internada formó una valla en ambos lados del pasillo, guardaron silencio y colocaron sus manos al frente en signo de agradecimiento.


Por medio de redes sociales, la mamá de Alondra publicó una carta para despedir a su hija y agradecer el apoyo que las personas le dieron a su familia, tanto espiritual como económico.

Explicó que ella, junto con su esposo, escoltaron la cuna de su hija —quien todavía respiraba artificialmente— desde el área de terapia intensiva y hasta el área de cirugía. Describió la escena de los médicos, enfermeras/ros y demás personal del hospital que hacían una valla en señal de respeto.

Afirma que tiene el consuelo de haber ayudado a salvar a 3 bebés ya que la muerte de su hija no fue en vano. Señala que “una persona con muerte cerebral no puede irse directo al panteón”.