Fue hace casi dos años cuando, en una de las ironías más grandes que ha visto este país, un 19 de septiembre México volvió a sacudirse ante un sismo de 7.1 grados que dejó una enorme huella de dolor y pérdida en gran parte de la CDMX y otros estados de la república como Veracruz, Puebla, el Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Morelos y Tlaxcala.

El sismo del 19S, que ocurrió el mismo día en el que se conmemoraba el ocurrido en 1985, fue una prueba de fortaleza para muchos pero también, uno de los más claros ejemplos del significado de la palabra “solidaridad”, pues muchas personas no dudaron ni un momento en salir a las calles a ayudar en las labores de rescate o brindarle una mano a todos aquellos que dedicaron días y noches en tratar de encontrar a personas y animales que habían quedado atrapados entre los escombros.

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Foto: Reuters

Pero el apoyo de los mexicanos fue el único que brilló durante esos días oscuros, ya que todos vimos la manera en la que nuestro país recibió toneladas de ayuda de otros países, quienes se encargaron de mandar donativos a las personas que se encontraba en hospitales o que lo habían perdido todo, y que lo hicieron con dinero en efectivo u objetos; 91 millones 803 mil pesos y 31,467.5 kilogramos de ayuda en especie. 

Nadie sabe, nadie supo

La pregunta que hizo mucho eco fue la de: ¿por qué si vimos tanta ayuda llegar nomás’ no alcanzó para más o menos reparar al país? Si ustedes también se la plantearon y nomás no les llegó una respuesta coherente, no se preocupen, ya que ni las mismas dependencias saben en qué se fue realmente toda la ayuda internacional ni mucho menos de donde terminaron los donativos del Fideicomiso “Fuerza México”, en donde el gobierno federal se dispuso a recaudar los fondos nacionales.

Así lo dio a conocer la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en su evaluación de los trabajos de reconstrucción tras los sismos ocurridos en septiembre de 2017. Los resultados arrojaron que no se sabe el destino del dinero que logró juntarse hace casi dos años, ya que no existieron mecanismos de control, administración, distribución, y mucho menos un seguimiento del lugar a donde iba a parar todo el dinero, por lo que no se sabe con exactitud si los fondos se utilizaron para lo que estaban destinados.

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Foto: Luis Arango

Los resultados del primer informe de la Cuenta Pública de 2018, dejaron ver que existieron retrasos, omisiones y fallas importantes en la reparación de hospitales, viviendas y escuelas del país que se tenían planeados realizar. En el tema de los donativos, la revisión abarcó el trabajo que hizo la SAF en conjunto con la Secretaría de Hacienda y la de Relaciones Exteriores, quienes entonces estaban bajo el mando de José Antonio Meade y Luis Videgaray.

¿Entonces el gobierno no tuvo nada que ver? 

Jaaa, hasta creen. La SAF detalla que debido a que el Fideicomiso en cuestión formó parte de la iniciativa del sector privado -liderada por el Consejo Coordinador Empresarial y encargada por una entidad pública (Nacional Financiera)- eso “impidió que las entidades y dependencias del estado mexicano recibieran donativos, los administraran y destinaran a la reconstrucción y rehabilitación de la infraestructura pública, y dejó esa tarea al sector privado. Lo anterior evidenció la falta de un marco jurídico ordinario, en materia de donativos que permita regular los donativos que recibe el gobierno federal”.

En otras palabras, el gobierno federal sí tuvo un papel importante en todo esto, pues fue éste quien creó la plataforma “Fuerza México”, la cual tenía la finalidad de difundir información sobre el avance en temas de reconstrucción y entrega de apoyos. Sin embargo, los datos de actualización “no son consistentes entre los apartados de “’Apoyo a la emergencia y “Datos abiertos’”, además de que no se publicó información sobre el Fideicomiso “Fuerza México”. En pocas palabras, no publicaron casi nada de manera concisa.

La Auditoría concluyó que el manejo de los donativos por parte de la Secretaría de Hacienda fue deficiente, ya que “no estableció bases ni lineamientos para emitir las convocatorias, recepción, administración, control y distribución de los donativos; no acreditó que se coordinó con las autoridades correspondientes, entre ellas la Secretaría de Relaciones Exteriores, y el Fideicomiso Fuerza México, para la recepción y distribución de los donativos”.

Aunque la Secretaria de Relaciones Exteriores no recibió ningún tipo de aportación por ordenes de Hacienda -quien dictó que todo iría a parar al Fideicomiso Fuerza México y a la Cruz Roja Mexicana- la SAF comprobó que la dependencia tuvo conocimiento de 22 aportaciones financieras pero no inscribió todas en el Registro Nacional de la Cooperación Internacional. ¿Por qué? sabrá dios.

La ayuda internacional también quedó en el aire 

Si la cosa no puede escucharse peor, tampoco se sabe con certeza a donde fueron a parar los donativos que México recibió por parte de otros países. 

Hasta el año pasado se realizaron donativos en dinero que entre euros, dólares americanos y canadienses, pesos mexicanos y filipinos que en conjunto sumaban 91 millones 803 mil pesos y que se juntaron en 22 aportaciones financieras de las que sólo se registraron 16, dejando otras seis al aire.

En cuanto a la ayuda en especie, entre 2017 y 2018, se recibieron donativos de 18 gobiernos y organismos internacionales que sumaban 31,467.5 kilogramos. De ese número la SRE sólo reportó 14 y sólo hizo actas de entrega de 10 donativos, eso sí, sin dejar en claro de quien era el apoyo y hacia quienes fue dirigido, algo que impide poder darle seguimiento al tema.

Foto: JESÚS VERDUGO /CUARTOSCURO.COM

La reconstrucción de los hospitales también está rara 

La ASF también dio a conocer una evaluación que realizó al trabajo de reconstrucción y el proceso de este en los 132 hospitales en el país que resultaron afectados en el sismo; desde los daños que éstos tenían hasta la supuesta conclusión de los trabajos de reconstrucción. Y decimos supuesta porque muchos de los formatos de los hospitales no tienen información importante como la clave de la localidad donde se encuentra el edificio, el tipo de centro de salud dañado ni la capacidad que tiene, datos que por normatividad son obligatorios. 

FOTO: J. SANLUIS /CUARTOSCURO.COM

Eso a su vez vuelve más complicado el poder justificar los 491 millones de pesos que se calcularon para la reparación de los hospitales afectados, una cifra que supera por mucho los 179 millones de pesos que se habían pedido en un principio.

Lo peor de todo, es que difícilmente se sabrá a donde fue a parar esa gran diferencia de dinero; a dónde fue a parar realmente el apoyo que se mandó a México y que podría evitar que, hasta este momento, sigan habiendo personas que no tienen un techo para poder dormir a gusto y que a casi dos años del sismo, siguen esperando que las autoridades les tiendan la mano. 

FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO.COM

Con información de: Animal Político