Baja el volumen #26: La entrevista de Timber Timbre

Para todos aquellos que no están satisfechos con los discos que han salido este año, te recomendamos que escuches el más reciente álbum de Timber Timbre, una verdadera pepita de oro que lleva por nombre Hot Dreams.

Es probable que no escuches nada similar en 2014, a menos que Nick Cave saque otro álbum con Warren Ellis en los próximos seis meses. Por si nunca te has topado antes con Timber Timbre, éste es un proyecto liderado por Taylor Kirk, un artista de Toronto que combina elementos del folk y el soul con un tono macabro y solemne. Es música que se siente alejada de toda civilización, guardando refugio en una cabaña perdida en las profundidades de un espeso bosque de Canadá.

Timber Timbre se ha colocado un par de veces en la prestigiosa lista de Polaris (el equivalente canadiense del premio Mercury) y es muy probable que con Hot Dreams, Kirk por fin tenga la oportunidad de llevarse tal reconocimiento. Con motivo del recién estreno del disco, Sopitas.com tuvo oportunidad de entrevistar al músico fundador del proyecto. En la siguiente conversación, platicamos con Kirk sobre los nichos en el indie rock, la animación de Chad VanGaalen, y las molestias que causan los aparatos electrónicos en los conciertos. Así que baja el volumen… y apaga tu celular.

SOPITAS.COM: Me encantó, encantó, encantó el nuevo disco, Hot Dreams. Es el tipo de música que quisiera que escucháramos con más frecuencia pero, pensándolo bien, siento que si más bandas produjeran este tipo de música tenebrosa, folk-blues, ya no sería tan especial. ¿Cómo imaginas al tipo de audiencia que tiene un gusto por este estilo?

TAYLOR KIRK: Oh. No había pensado en eso antes. No creo que tenga una audiencia en particular en mente. No lo sé.

S: ¿Crees que tu trabajo encaja en un tipo de nicho?

TK: Me gustaría pensar que las últimas dos grabaciones fueron muy confusas para desafiar cualquier intento de clasificación. Siempre he sentido que esa atribución ha mantenido al proyecto alejado de un cierto nivel, en términos de éxito y exposición, porque no puede ser empaquetado adecuadamente. Creo que es confuso. Cuando veo a la gente entre la audiencia, siento que hay de todo.

S: Después de escuchar el disco varias veces, puedo apreciar las técnicas literarias que empleas ¿Cuáles fueron tus principales fuentes de inspiración mientras escribías las canciones de Hot Dreams?

TK: En cuanto a las letras fue algo muy distinto. Nada más tenía un par de canciones con la letra terminada cuando llegamos al estudio para grabar, por lo que escribí todo hasta el último minuto. Dejé este trabajo hasta el final porque pensaba que (a) yo no tenía la voz correcta para estas canciones y (b) porque no sabía de qué trataban las canciones. Pero mucho del material tiene que ver con mi estancia en Los Ángeles, donde estuve por un buen rato compilando las canciones. Fue ahí donde me puse a pensar en los mitos y tradiciones sobre Laurel Canyon y Hollywood, y cómo Hollywood ha cambiado a lo largo de los años. También pasé un tiempo recorriendo el desierto, y al platicar sobre mis experiencias en estos paisajes y verme fascinado por la experiencia, desde el punto de vista de un turista canadiense, me pareció muy exótico y terminé enamorándome de ese lugar.

S: Con respecto a la música, ésta también tiene esa vibra de cine de oro Hollywoodense que mencionas. No sé si “retro” sea la palabra adecuada para describirlo, pero si siento que es un tono muy genuino y terrenal. ¿Cómo fue el estado de ánimo que buscabas dibujar con el disco?

TK: Si, hablando en términos de atmósfera, la idea era romper con una especie de melancolía y pesadez que estaba asociada con Timber Timbre hasta este punto; ya sabes, todo lo fantasmal y escalofriante. Y supongo que aun hay algo de eso en el disco, pero no creo que penetra en cada tema de la misma manera; no es la misma amenaza. Hay más luz y resplandor, es un tono distinto. Supongo que es más cinemático, y ciertamente hubo varias películas, de western y… Creo que sí hay algo retro, nostálgico, ya que todo el tiempo tuve en mente este lamento por las películas que amé y un Hollywood que producía grandes cintas. Era muy decepcionante caminar por el Hollywood de ahora y ver la mierda que producen. Es muy triste que sólo fue hace un par de décadas cuando todavía salían de ahí cosas maravillosas y mágicas.

S: Hace unos días, vimos el video de “Beat the Drum Slowly”, animado por Chad VanGaalen. Quiero decir, es un tipo de animación que encaja completamente con tu estilo de música. ¿Qué fue lo primero que te vino a la mente cuando viste el video ya terminado?

TK: Estaba totalmente impresionado y emocionado. Bueno, esperaba salir impresionado por su animación que es muy hermosa. Pero la cosa que me pareció extraordinaria fue como tantos detalles en los dibujos hacían referencia directa a las letras. Me dejó asombrado y feliz cómo recogía las matices de las letras y las reflejaba en el arte perfectamente. De hecho, sentí que fue mi primera colaboración de verdad.

S: ¿Has tenido la oportunidad de escuchar su nuevo disco? Me parece que ya tuvo su estreno [Shrink Dust]

TK: ¡Si, si! Apenas lo escuché hace unos días. Es fantástico. Creo que es… es muy diferente. Te deja con un sentimiento distinto, seguro.

S: Lo voy a tener que buscar. Cambiemos un poco de tema. Hace un par de años, tuve la fortuna de ver tu presentación en la Ciudad de México, y me dejó algo impresionado, pero deleitado a la vez, tu insistencia hacia el público de guardar sus cámaras y sus celulares. En la actualidad, cada vez son más las bandas y los artistas que les ruegan a los asistentes que apaguen sus celulares y que no los saquen de sus bolsos. ¿Cuál es tu argumento en contra del uso de aparatos electrónicos entre la audiencia de un concierto?

TK: Bueno, incluso la prensa. No siquiera creo que la prensa debería estar presente, especialmente si van a estar ahí durante las primeras tres canciones. Para mi, esa es la mejor parte de un concierto. Cuando ves a la banda salir al escenario y tocar las primeras notas, hay una energía en el aire que es muy emocionante para mí. Pero tienes a esta gente de la prensa corriendo por todos lados, inconsciente de lo que está a su alrededor, no hay consideración. Simplemente están trabajando, no le están poniendo atención al show, sino están metidos en lo suyo. Y pues, es eso, y además las personas con sus aparatos que rompen el momento, quiebran todo lo que intento crear, totalmente disruptivo, y sabes, incluso la persona que está grabando, él mismo se desprende del momento, y yo veo eso y me siento distraído. Luego hay un flash por un lado, y después sale un flash por el otro… arruina todo. Creo que es algo muy triste el que no podamos estar conscientes de eso. Digo, yo soy un adicto al cel como cualquier otra persona, me encanta ver mi teléfono todo el tiempo y es terrible… pero creo que por lo menos en esos momentos, jamás pensaría en sacar mi celular para tomar fotos del acto en el escenario. No lo comprendo.

S: Si, estoy totalmente de acuerdo. Como parte de la audiencia, no hay más momento más emocionante que cuando se apagan las luces y la banda sale por primera vez. Pero no tengo idea de cómo convencer a alguien de guardar su cel o su iPad o lo que sea, y simplemente disfrutar el espectáculo.

TK: Claro. Creo que estamos muy al extremo de ese punto de vista.

S: ¿Cuál fue el primer concierto al que fuiste como asistente?

TK: [Pausa] Creo… que había un grupo que se llamaba The Tea Party, una banda canadiense. No lo sé. O quizás fue una banda de jam rock…

S: ¿Recuerdas cuántos años tenías?

TK: Supongo que tenía entre 14 y 16 años.

S: Algo difícil de recordar.

TK: [Risas] Así es. No dejó una impresión memorable. Más o menos por esos días recuerdo haber visto a Neil Young, fue algo muy especial. Si, debí haber dicho que ese fue mi primer concierto, porque no me acuerdo de los demás, pero éste fue muy memorable.

T: @ShyTurista