Ballenas demandan a Sea World por esclavitud

A nombre de cinco orcas, la asociación PETA demandó al parque Sea World por violar los “Derechos Constitucionales” de estas ballenas.

A nombre de cinco orcas, la asociación PETA demandó al parque Sea World por violar los “Derechos Constitucionales” de estas ballenas. ¿Procederá este recurso legal para buscar la liberación de estos animales?

Esta primera demanda busca aplicar la 13va enmienda constitucional estadounidense, que prohíbe la condición de esclavitud sin hacer referencia a “personas” o cualquier otra clase de víctimas en particular.  En este caso, al usar como demandantes a las cinco orcas, PETA busca su liberación a un hábitat natural o a refugios junto al mar.

“La esclavitud es la esclavitud, y no depende de que especie es el esclavo, más de lo que depende de su sexo, raza o religión”, dice Jeffrey Kerr, asesor general de PETA.

Las cinco ballenas demandantes, que antes de ser capturadas pertenecían a la vida salvaje son: Tilikum y Katina (recluidas en Sea World de Orlando) y Kasatka, Corky y Ulises (confinadas en el Sea World de San Diego).

“Estas cinco orcas fueron secuestradas violentamente en el océano y separadas de sus familias cuando eran bebés. Se les niega la libertad y todo lo que es natural e importante para ellas, mientras que las mantienen en pequeños tanques de cemento y reducidas a la realización de trucos estúpidos. La 13ª Enmienda prohíbe la esclavitud, y las orcas son, por definición, esclavos “, declaró Ingrid E. Newkirk, Presidenta de PETA.

En la demanda presentada ante la Corte de Distrito de EE.UU. para el Distrito Sur de California, en San Diego, las orcas estarán representadas por Ric O’Barry (un ex-entrenador de orcas y delfines, y la estrella del documental ganador del Oscar “The Cove“); Ingrid N. Visser, renombrada bióloga marina y experta en orcas; el fundador de Orca Network, Howard Garrett; y los ex entrenadores de Sea World Samantha Berg y Carol Ray.

En su hábitat las orcas son animales inteligentes. Trabajan de forma cooperativa, establecen relaciones complejas, se comunican en distintos dialectos y son capaces de nadar hasta 100 millas diariamente. En cambio, en Sea World las ballenas son obligadas a nadar en círculos en pequeños estanques, se encuentran privadas de tomar decisiones sobre sus vidas y de practicar las tradiciones culturales, vocales, sociales y de alimentación de su especie.

Así cómo es de cuadrada la ley norteamericana ¿esta enmienda podría aplicarse a un grupo de orcas?

Varios juristas expertos coinciden en que es improbable que un juez considere procedente la demanda, pues la intención original de los autores de la enmienda no está orientada a la protección animal. Intuimos que PETA es consciente de esto y lo que busca es causar ruido en la opinión pública, así como lo han conseguido con otras campañas.

Muchos de nosotros hemos presenciado este tipo de espectáculos pero pocas veces nos detenemos a pensar en lo que viven los animales en cautiverio. Si bien existen leyes de protección animal, estas son continuamente ignoradas.

En su consideración, ¿se deberían de aplicar las leyes humanas a los animales?

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