Por Adrián Montemayor

“Trump es un Dios operando por la Nación” es una frase del nuevo Canciller brasileño, Ernesto Araujo, en un texto sobre Trump como defensor de “Occidente”. El próximo gobierno del país más grande de Latinoamérica será Trumpista, avanzando una agenda abiertamente anti-derechos, desastrosa para el medio ambiente, militarista y elitista. Ante el avance de una ola de conservadurismo agresivo en el mundo, el nuevo gobierno de AMLO tiene la responsabilidad de demostrar que los ideales de la izquierda pueden ser implementados para crear sociedades más justas. AMLO no tiene derecho a fallarnos. El mundo lo está mirando.

Desde su elección en Octubre, Jair Bolsonaro ha develado una serie de impresentables como Ministros de su nuevo gobierno. Entre ellas y ellos, una ministra de Derechos Humanos, Familia y Mujeres que declaró: “Ninguna mujer quiere abortar […]. El embarazo es un problema que dura 9 meses”; un ministro de Medio Ambiente preso por delitos ambientales. En general, el gabinete de Bolsonaro comparte un fanatismo por reincorporar al gobierno el fundamentalismo cristiano y al ejército (con varios generales propuestos para liderar ministerios).

Durante la década pasada, una ola de gobiernos de izquierda avanzó por el continente a causa del daño hecho por años de políticas neoliberales en la región. Así fue que Chávez, Lula, los Kirchner, Evo y otros tantos llegaron al poder. La ilusión y las políticas del inicio de sus mandatos fueron ensombrecidas eventualmente por los mismos males: la corrupción, el autoritarismo, la falta de crecimiento, entre otros. Ese desgaste, aunado a una izquierda que no ha podido avanzar agendas que conecten, dio pie a que nuevos discursos populistas que idealizan las dictaduras militares del pasado y buscan recuperar el conservadurismo como eje rector de nuestras sociedades. Todo gracias al uso virulento de las redes sociales, un lugar donde el odio, la violencia y el machismo encuentran eco tras el anonimato de las arrobas.

Jair Bolsonaro se convierte en el nuevo presidente de BrasilEste combate entre derecha e izquierda no es un debate ideológico que tiene lugar sólo en las redes. Bolsonaro es abiertamente hostil a Nicolás Maduro y su gobierno, a quien desinvitó oficialmente de su investidura. Varios de sus cercanos hablan ya de liberar a Venezuela de su dictador. Con un gobierno militar y la ligereza de los gatillos, es preocupante que el lenguaje entre países vecinos sea tan hostil. Algo que podría, con dos líderes irracionales, desencadenar en violencia.  

Andrés Manuel y Jair Bolsonaro llegaron al poder por el mismo malestar popular: pueblos cansados de la corrupción de sus gobernantes; la ineficacia de la administración; y la inseguridad y violencia que viven en las calles. La diferencia entre ambos es cómo responden a estas exigencias. Está el camino de la militarización de la seguridad o el de la profesionalización de la justicia civil; el de la explotación medioambiental o el desarrollo sostenible; el de la agenda anti-derechos o del avance del progresismo; el de mantener privilegios o tener sociedades más equitativas. Lamentablemente, no queda claro si AMLO aún se inclina por muchas alternativas de la derecha en estos temas.

Los movimientos de izquierda alrededor del mundo necesitan un nuevo ejemplo. Jeremy Corbyn seguramente se enfrentará a los Conservadores por el gobierno del Reino Unido el próximo año. Podemos en España debe frenar el avance de partidos ultraderechistas como Vox. Guatemala y Argentina deberán buscar opciones para sacar a la derecha del poder. Para finales de año, la carrera de Trump para reelegirse en el 2020 habrá iniciado.

El gobierno de AMLO tiene que avanzar una agenda progresista que lleve hacia adelante el país al tiempo que reduzca las inequidades que tanto nos han limitado por décadas. No es una tarea fácil. Difícilmente dará gusto a todo el mundo, pero la nueva izquierda global necesita un horizonte hacia dónde avanzar. México tiene que demostrar que es posible; si no, el terror de Brasil será el ejemplo de Latinoamérica.

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Adrián Montemayor es miembro de Wikipolítica CDMX, una organización política sin filiaciones partidistas.

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