Por Maximilian Murck

Como extranjero en la tierra azteca se puede tener la impresión de que el éxito de la economía mexicana depende del Buen Fin, de un juego de fútbol americano en el estadio azteca y de un nuevo aeropuerto. El fútbol americano me da igual porque se trata de un evento para los pocos que pueden comprar boletos de 2,000 pesos para arriba. Sobre el aeropuerto, como alemán, no puedo quejarme. Después de 12 años de iniciar la construcción, el nuevo aeropuerto en Berlín está muy lejos de estar terminado. Sin embargo, lo que sí me sorprende es el Buen Fin, porque en mi país natal un evento organizado como el Buen Fin sería impensable. Permítanme explicarles a qué me refiero.

Primero, la Secretaría de Economía no estaría participando en la organización ni promoviendo la “derrama económica” que el Buen Fin trae al país; mucho menos, cuando esta derrama económica es generada en gran medida por el endeudamiento de los consumidores. En otras palabras, la Secretaría de Economía en Alemania no haría publicidad para un evento comercial que tiene el único objetivo de aumentar las ganancias de las tiendas comerciales, cuyas tarjetas departamentales enfrentan poca regulación en términos de tasas de interés (en caso de no cumplir con los pagos). Los niveles de interés que se manejan aquí, en Alemania son considerados usura.

Segundo, la sociedad civil de contribuyentes ni de chiste aceptaría que el SAT gastara recursos públicos para un evento comercial. En Alemania, esta asociación civil cuenta con mucho poder político y esto se puede esperar de un país que prefiere pagar menos impuestos en lugar de tener más sexo. La auditoría federal probablemente sancionaría el uso de las aportaciones tributarias para un sorteo tal como lo anunció el SAT para este Buen Fin. Esta medida se trata claramente de un gasto de recursos públicos en forma regresiva. Solamente los que tienen el ingreso pueden comprar y participar en un sorteo para recibir el reembolso del importe de IVA. Con todo respeto, no puedo entender cómo los contribuyentes en México lo aceptamos y me da vergüenza que el SAT y la SHCP son los que lo han introducido.

Tercero, en Alemania las dos instituciones encargadas de la protección de los derechos de los consumidores nunca participarían en la organización del Buen Fin; sin embargo, aquí en México la PROFECO sí lo hace. La fundación alemana Warentest y las agencias de protección de consumo (Verbracherzentrale) en Alemania tienen el objetivo de educar a los consumidores sobre un consumo responsable que no sea sinónimo de deuda y aconsejan desconfiar de las promesas de los fabricantes y tiendas. A diferencia de México, la política de protección del consumo en Alemania está enfocada en el empoderamiento de los consumidores y no en la conciliación.

El Buen Fin

Imagen: Shutterstock

Es por eso que se necesitan esfuerzos como  el de Tec-Check, modelo fundado por una economista mexicana y su servidor, siguiendo los pasos de la fundación alemana Warentest. Nuestro trabajo es transparentar el mercado electrónico y proveer información imparcial a los consumidores

Para este Buen Fin rastreamos los precios de más de 1,000 productos. Con el apoyo del INADEM y del TecLean logramos implementar diagramas que visualizan el mejor precio de cada producto en los últimos 6 meses. Esperamos darles a los consumidores en México LA herramienta para evaluar los descuentos no sólo durante el Buen Fin sino en lo que resta del año. Algo que PROFECO, una institución que tiene un presupuesto de 915 millones de pesos para servicios personales en el 2018, no ha logrado implementar. PROFECO con su plataforma “Quién es Quién en los Precios” manda inspectores cada semana a tomar fotos en las tiendas físicas. Por esta razón, los precios en su plataforma nunca están actualizados. Además, no incluyen tiendas en línea en su plataforma, por lo que desaprovechan el principal beneficio del comercio electrónico: comparar precios y características en tiempo real.

Tec-Check busca transparentar los precios del comercio electrónico, comparar imparcialmente el desempeño de productos y proveer información imparcial (como en nuestro blog) que pueda generar beneficios para todos los consumidores en México y no solamente que para los que pueden viajar en avión a Dallas para ver un partido de fútbol americano.

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Maximilian Murck es maestro en economía internacional por la Universidad de St. Andrews en Escocia. Lleva cuatro años en México, casi es un chilango alemán. Aparte de fundar, junto a Fiorentina García, Tec-Check, Maximilian es consultor de alta dirección para diferentes organizaciones internacionales en México.