Por Adrián Montemayor

Hace unos días se popularizaron en Twitter unos mapas de las ciudades de México hechos por Sasha Trubetskoy que ubican a los usuarios de iPhone y a los de Android en sus actividades diarias y trayectos. Más que la oleada de memes clasistas que provocó, mapear a los usuarios de estos celulares sirve para identificar la segregación por ingreso que vivimos en nuestras ciudades. En el caso de la CDMX es evidente que las clases sociales están divididas entre el Poniente y el Oriente. Tenemos una deuda con el segundo para transformarlo. 

¿Por qué sucede esto?

Porque el sistema operativo del iPhone sólo se ofrece en celulares de gama media a alta, mientras que Android está presente en todas las gamas. No es un indicador exacto, pero puede dar una idea de dónde se concentra la riqueza y la actividad económica en la ciudad. En nuestro caso, es claro que la prosperidad se encuentra en zonas muy específicas del poniente de la ciudad: Polanco, Santa Fe, la Benito Juárez, y el lado poniente de la Cuauhtémoc, entre otros puntos aislados. 

Esto nos habla de una geografía de clase. Los ricos de la ciudad viven en aquellas zonas que concentran la oferta laboral de calidad, la presencia policial, los servicios básicos y hospitalarios, el transporte y las áreas verdes. Entendido de otro modo, concentran la calidad de vida. Años y años de abandono y falta de gasto público han privado al Oriente de la inversión para crear comunidades más vivibles y zonas atractivas para la actividad económica.

Debemos dejar de pensar el Oriente de la ciudad sólo como comunidades dormitorio. 

En días pasados, la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum presentó el proyecto de inversión en 11 corredores para promover la construcción de vivienda. El programa considera facilidades fiscales para que las inmobiliarias inviertan en distintos lugares: el Centro Histórico, Tacuba-San Cosme, Chapultepec, Reforma Norte, Eje Central Sur y Norte, Pino Suarez-Tlalpan, Tacubaya, Vallejo, Atlampa, Atlampa-Tacuba y Zona Rosa. Es notorio que esto significa una política de re-habitación del Centro Histórico, pues representa el impulso a la inversión en una zona muy específica de la Alcaldía de Cuauhtémoc. 

Aunque bien intencionado, el plan del gobierno central presenta varias problemáticas: 1) Se diseña antes de la presentación de la Ley de Planeación de la CDMX; 2) Podría exacerbar la centralización de la ciudad; 3) No quedan claras las acciones de inversión en mejora de servicios urbanos; entre otras. 

Los niveles de pobreza bajaron durante 2016, de acuerdo con el Coneval

Foto: La Casa Llegó Primero/ Javier V.

El Centro quizá requiera ayuda para repoblarse, pero ¿cómo podemos mejorar la calidad de vida de la zona más poblada de la ciudad? La Jefatura de Gobierno debe enfocarse no sólo en la construcción de vivienda social digna en la zona, si no en incentivar la generación de valor agregado para impulsar al Oriente como un área de valor económico. Si se promueve la creación de fuentes de empleo en esa zona, las personas no tendrían que tener trayectos diarios de más de tres horas hasta zonas como Polanco o Santa Fe. 

Esta última zona es un ejemplo de cómo no descentralizar una ciudad.

La creación de un centro financiero y económico en Santa Fe fue una ocurrencia que no incluyó un plan de desarrollo integral que garantice una conectividad eficaz con transporte público. Santa Fe creció por su cercanía a los suburbios prósperos del poniente. Esto le facilitó la vida a los ejecutivos que ya vivían por allá, pero no consideró a los miles de trabajadores y obreros que han visto reducida su calidad de vida por tener que trasladarse a un lugar tan difícil de acceder.

¿Cuáles son las delegaciones más peligrosas en la Ciudad de México?

Foto: Shutterstock

Mayor conectividad en transporte público, mejorar la seguridad, incentivos fiscales y un diseño integral de los planes parciales de desarrollo son factores que pueden detonar la inversión en espacio de oficina y la apertura de fuentes de trabajo en otras zonas. 

Esperemos que para los próximos planes de desarrollo urbano y la ley que los debe regir, nuestros diputados y la SEDUVI tengan en consideración el enorme potencial del Oriente y la deuda histórica con esa zona para mejorar la calidad de vida de sus habitantes

*****

Adrián Montemayor es un comunicador digital que habita la CDMX.

Twitter: @montemx