Anda la osa. Resulta que después de que se registrara un incidente o una falla en el traje espacial del astronauta Matthias Maurer durante una caminata espacial desde la Estación Espacial Internacional, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos suspendió todas las caminatas espaciales.
Esto al menos en lo que se completa una investigación sobre el estado de los trajes espaciales, mismos que podrán ser usados solo en caso de emergencia.
¿Qué incidente hubo con los trajes espaciales?
El 23 de marzo pasado se llevó a cabo una caminata espacial de casi 7 horas desde el segmento estadounidense de la Estación Espacial Internacional. En esta caminata participaron los astronautas Raja Chari de la NASA y Mattias Maurer de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Una vez que terminó el astronauta Maurer reportó que dentro de su casco, en su visor, se había acumulado una capa de agua de entre 20 y 25 centímetros.
Aunque esta cantidad de agua no puso en peligro la vida del astronauta, la NASA no se tomó el incidente a la ligera. La subgerente del programa de la Estación Espacial en el Centro Espacial Johnson, en Houston, Dana Weigel, afirmó que hasta que no entiendan los factores causales durante la última caminata espacial en uno de los trajes, no se van a realizar más caminatas.

El plan es enviar la Unidad de Movilidad Extravehicular (EMU), o sea el traje espacial, de regreso a la Tierra a bordo de una nave de carga SpaceX Dragon para un análisis de ingeniería en julio próximo.
Se sabe que había 4 caminatas espaciales programadas para el resto del año, dos en agosto y dos en noviembre, pero quedarán en veremos hasta que se analice el traje y se descarten fallas en los demás.
¿Por qué reaccionaron así ante este incidente?
Aunque el incidente de este año en realidad no fue grave ni puso en peligro la vida del astronauta, en 2013 ocurrió uno similar que sí fue muy pero muy grave.
En julio de 2013 el astronauta italiano Luca Parmitano comenzó con una caminata espacial, planeada con una duración de 6 horas para realizar tareas de reparación y mantenimiento fuera de la plataforma orbital.
33 minutos después de salir de la Estación Espacial Internacional el astronauta comenzó a notar la entrada de agua en su casco. Llegó un momento que el agua le estaba nublando la visibilidad y redujo su capacidad de respirar ya que le cubría la boca, nariz y ojos.
Afortunadamente el astronauta mantuvo la calma y logró regresar a su esclusa de aire en la Estación sin ver ni escuchar nada. Afortunadamente el astronauta Chris Cassidy jaló a Parmitano, cerró la esclusa y le quitó el caso. Pero, de no haber actuado así, esa cantidad de agua pudo haberlo ahogado.
Este incidente desató una investigación importante para determinar la fuente de la fuga de agua. Se observaron obstrucciones en un componente del tras que de manera inesperada desviaba agua hacia una línea de ventilación.
Desde entonces la NASA coloca una almohadilla de absorción en el caso y agregó a los trajes un tubo de respiración con forma de popote para tener un suministro de aire extra sin obstrucciones en caso de ser necesario.

