A propósito de la detención de Emilio Lozoya, han surgido un buen de comentarios y preguntas sobre el caso de Rosario Robles, exsecretaria de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano durante el sexenio de EPN. ¿Preguntas como cuáles? ¿Por qué la exfuncionarioa permanece en prisión preventiva y Lozoya no piso la cárcel? o ¿qué ha pasado con el caso de Chayito?

A un año de haber entrado a la prisión de Santa Marta Acatitla —mientras la FGR (Fiscalía General de la República) investiga el presunto delito de ejercicio indebido del servicio público—, Rosario Robles publicó una carta en sus redes donde acusa venganza y silencio en su caso.

La carta de Rosario Robles

“Hoy cumplo un año de estar privada de mi libertad injustificadamente. La venganza de unos, la cobardía y el silencio cómplice de otros  y una procuración de justicia selectiva me tienen aquí”, dijo Chayito para después explicar que ella está acusada de omisión, más no de corrupción y por este motivo no merece estar en la cárcel.

Además, Rosario Robles dijo que sus derechos al debido proceso y presunción de inocencia han sido violados.

“Se me acusa de una omisión (que no de corrupción) que no merece prisión, se han violado mis derechos al debido proceso y a la presunción de inocencia”.

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Foto: Cuartoscuro.

Rosario Robles no quitó el dedo del renglón al acusar que ha sido víctima de una campaña de difamación y escarnio —supuestamente porque sus detractores le tienen miedo y odio.

Aquí el resto de la carta, recuperada por El Universal:

“Se ha puesto en marcha toda una maquinaria para denostarme, difamarme, hacer escarnio de mi persona, con una saña que es proporcional al miedo y al odio que me tienen. Llama la atención que soy la única en esta condición. A quienes se les ha acusado de delitos más graves se les respetan sus derechos, y a los delincuentes del crimen organizado se les ha dejado flagrantemente en libertad. La conclusión es clara: no se trata de un anónimo de justicia. Estoy aquí porque me llamo Rosario Robles. También porque soy mujer.

Quieren borrar una vida entera de lucha por mejorar nuestro país y por abrir espacios y pelear por los derechos de las mujeres. Quieren borrar mi historia, anularme, silenciarme. No es la primera vez. A mujeres que se han atrevido a subvertir el orden patriarcal se les ha condenado; se les ha mandado a la hoguera o a la guillotina, se les ha obligado a vestirse de hombres para ser reconocidos o confinadas a un convento. Miles han sido asesinadas por su pareja, a otras nos mandan a la cárcel para excluirnos, borrarnos.

Pero más temprano que tarde aparecerán en mi camino juzgadores que con valentía apliquen la ley y me hagan justicia. Yo estoy tranquila como dice el presidente ‘mi tribunal es mi propia conciencia’. El problema es para quienes mandan mensajes equivocados a la sociedad: mejor huye porque si te presentas voluntariamente, tu delito no es grave y eres leal a tus principios pero eres considerado adversario/a tu destino es la cárcel.
 
A veces despierto desolada, pero entonces pienso que lo mío es nada frente al duro hecho de que más de 55 mil familias mexicanas están de luto y abandonadas en su dolor, que muchos tienen hambre, que cientos de miles se han quedado sin trabajo y que muchas madres tendrán que optar entre trabajar para darle de comer a sus hijos o quedarse en casa para hacerle de maestras o cuidadoras porque el Estado ha delegado en ellas lo que es su responsabilidad.

A fin de cuentas, a pesar de la situación, estoy agradecida porque estoy viva y sana. Porque mi hija Mariana (mi mayor tesoro) goza de salud y ante esta adversidad ha mostrado una fuerza que me hace sentir orgullosa, porque mi familia y mis amigos se encuentran bien y no me abandonan, porque muchísima gente a la que no conozco me ha enviado su solidaridad y bendiciones.

Por otra parte, siempre me he sentido orgullosa de que soy de los pocos políticos/as que han recorrido el país, que han llegado hasta los lugares más recónditos. Siempre he dicho que he trabajado por las comunidades más pobres, y porque las mujeres rompan las cadenas que las atan (hay una ley Robles, por ejemplo). Pero ahora he tenido oportunidad de estar con las olvidadas entre las olvidadas. Con las mujeres que nadie voltea a ver (yo misma no lo había hecho), muchas de las cuales son inocentes.

Algunas porque son indígenas o porque no tienen recursos para una buena defensa. He conocido de primera voz relatos desgarradores. La cárcel tiene cara de pobreza. La injusticia tiene cara de mujer. Aquí he asumido una causa más. La de muchas de estas mujeres que se me acercan con la esperanza de encontrar una luz, una palabra de aliento, una solución.

Porque el poder (de servir) no te lo da un cargo, sino la fuerza interior y una trayectoria que aún en este lugar de oscuridad muchas respetan. No dejo de luchar entonces. Quiero demostrar mi inocencia. Pronto dejaré atrás este episodio. Estoy segura.

Mientras tanto, gracias, muchas gracias a las y los que con su fuerza me han sostenido, en especial a mi Mariana que no me deja caer.

Rosario Robles”.

¿Qué dice la FGR?

Peeeeero. Según Alejandro Gertz Manero, fiscal General de la República, la diferencia en el trato que ha recibido Emilio Lozoya y Rosario Robles está en que el exdirector de Pemex decidió contar toda la sopa sobre la red de corrupción de Odebrecht en México —y de paso el drama de los sobornos a varios funcionarios mexicanos durante el sexenio del tlatloani.

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Foto: Cuartoscuro.

Además, la FGR ha argumentado que Rosario Robles tuvo que someterse a la prisión preventiva porque existía un riesgo de fuga... y pues como no ha dado información sobre los desvíos de recursos en la Estafa Maestra, no hay trato especial.

Vale recordar que Rosario Robles es investigada por el caso de la Estafa Maestra —la cadena de desvíos de recursos hechos por distintas secretarías de gobierno, entre ellas Sedesol y Sedato, donde Robles era la jefa en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

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