Quitándole a Trump el mérito de sus tuits, declaraciones y acciones espectacularmente fallidas que lo podrían poner fuera de la Oficina Oval, el ex director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, acusó que en Washington existe una “conspiración” cuyo objetivo es poner al republicano de patitas en la calle… lo cual no suena tan descabellado. Vayan haciendo la quiniela, ¿llega a 2018?

De acuerdo con Scaramucci –quien apenas duró en la chamba 10 días– Donald Trump “no es representante de la clase política”, por lo que ésta “por la razón que sea”, ha decidido expulsarlo de la Casa Blanca.

“Creo que hay elementos dentro de Washington, incluso en la Casa Blanca, que no necesariamente apoyan los intereses del presidente o su agenda”, dijo el exdirector de Comunicación, en entrevista para ABC.  “¡Nombres, queremos nombres!”, dijeron los de la televisora (bueno, no con tanta efusión), a lo que el elegante exfuncionario señaló que en ocasiones anteriores ya soltó uno que otro.

Para Scaramucci, lo que le hace falta a Trump es –entre muchas cosas– tener a personas “más leales” a su lado, para llevar su agenda… quizás alguien como él, lástima que no le hayan dejado terminar la chamba. Recordemos que el buen Anthony Scaramucci –cuya llegada a la Casa Blanca provocó la salida de Sean Spicer– se refirió al exjefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus,  como “paranoico esquizofrénico”… ¿en una llamada privada? Bueno fuera: en entrevista con el reportero del New Yorker, Adam Lizza, a quien le confesó que además de pin&/(e “paranóico”, Priebus era un soplón, ya que se dedicaba a filtrar información a periodistas.

Después de los dichos de Scaramucci, obviamente iba a llegar el despido… contra Priebus, quien fue sustituido por el secretario de Estado, Jonh Kelly. Ya después, para que no le fuera a pasar lo mismo, Kelly procedió a echar al héroe de esta nota. “Obviamente pagué las consecuencias”, admitió el exdirector de Comunicación, quien previamente también la había cargado contra otro estratega de la Casa Blanca, Steve Bannon.

En su defensa, Scaramucci alegó que nos sabía que el reportero del New Yorker estaba grabando su conversación. Sin embargo, en su oportunidad, el comunicador declaró que le había comentado al funcionario que la entrevista quedaría para el expediente.

Para Scaramucci, su despido fue algo excesivo. Bastaba con que me “hubieran dado un jabón, ordenarme lavarme la boca en el baño y seguir adelante”.

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