En estas épocas de volver a echarle ojo a casos que muchos ya consideraban cerrados y guardados bajo llave, en el Estado de México se decidió que no estaría mal echarle una revisada extra a uno de los casos que más ensombreció a la administración pasada: Tlatlaya.

De acuerdo con diversos medios, un tribunal federal del Estado de México decidió abrir nuevamente el caso de la masacre ejecutada el 30 de junio de 2014 en la que estuvieron involucrados varios militares. De hecho, la investigación será tan rebobinada que el juez ordenó la reaprehensión de los siete soldados que ya habían sido absueltos de todo cargo.

Según indica Reforma, la encargada del Sexto Tribunal Unitario Penal de Toluca señaló que los susodichos serán nuevamente investigados por los delitos de uso indebido del servicio público y, además, tres de ellos serán blanco de cargos por homicidio.

Ya que desde hace varios años las masacres y el abuso de las autoridades son pan de cada día, igual y ya no se acuerdan qué fue eso de Tlatlaya. Si es el caso, aquí va: en 2014, la SEDENA aseguró que un convoy militar se había enfrentado a un grupo de civiles armados en una bodega ubicada en Tlatlaya, Estado de México. De tal enfrentamiento resultaron 22 civiles muertos y un militar herido… claro, todo fue legal y las bajas fueron resultado de una defensa legítima.

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Foto: Archivo Universal

Sin embargo, testigos de los hechos rechazaron la versión de las fuerzas armadas, indicando que si bien sí hubo un enfrentamiento, en éste sólo habían perecido unos cuantos de los civiles (ocho, para ser precisos)… el resto fue víctima de ejecución extrajudicial. Es decir, para que las cosas encajaran en su versión, los militares alteraron la escena, movieron los cuerpos y hasta sembraron armas a las personas asesinados.

El caso es que pese a que los soldados fueron detenidos y las fuerzas armadas dieron chance de que fueran procesados como se debía… al final las autoridades federales y estatales cayeron en omisiones y errores que derivaron en la libertad de los acusados, esto en 2016.

Así, con la reapertura del caso Tlatlaya se espera que se tomen en cuenta pruebas que anteriormente fueron descartadas, tales como las declaraciones de los sobrevivientes de los hechos, así como el dictamen que ofreció la Fiscalía, en el que se indican elementos que hacen ver que se alteró la escena.