El titular de la Secretaría de Obras y Servicios, Édgar Tungüi, anunció que en la CDMX se construirá una planta de biodigestión que convertirá los desechos orgánicos en energía. Estará ubicada en la Central de Abasto, donde se destinó un terreno de tres hectáreas bajo un acuerdo con su consejo de administración.

Tungüi

afirmó que la planta será la más grande del mundo y su misión es que ninguna de las 13 mil toneladas de residuos sólidos que se generan en la ciudad diariamente lleguen a los tiraderos de los estados de México y Morelos, lo que significaría un ahorro en costos económicos por su traslado, además de que esa basura se aprovecharía para la generación de energía eléctrica. Se espera que la planta empiece a operar en 2017.

La energía creada con basura sería aprovechada para los principales consumidores, el Sistema de Transporte Colectivo, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México y el alumbrado público, lo que reduciría la facturación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

De momento se espera que la Oficialía Mayor del Gobierno de la Ciudad de México determine si la construcción de la planta estará bajo licitación nacional o internacional, y si la operación estará a cargo por la administración capitalina o la iniciativa privada.

Edgar Tungüi hizo hincapié que debido a la reforma energética es posible que el abasto del gobierno no sólo sea administrado por la CFE, sino que empresas privadas e incluso obras del mismo gobierno son alternativas para generar ahorros en las compras que se realizan.

Esta nueva plantea llevar a la “vanguardia” a la Ciudad de México y se utilizará tecnología a la par. Aquí una buena infografía de La Razón para que vean cómo se generaría energía a partir de la basura, así como la ubicación y puntos importantes de esta obra.

 

CEDA
Infografía: La Razón