Muchos de los que tienen que cargar un celular extra, para darlo en caso de ser víctimas de un asalto, quizás estén de acuerdo en el endurecimiento del castigo a ladrones de celulares que propone el gobierno de la CDMX.

De acuerdo con La Jornada, la administración de Claudia Sheinbaum enviará una iniciativa al Congreso de la CDMX para elevar al grado de delito grave el robo de celulares. Para esto, la propuesta contempla reformas al Código Penal a fin de endurecer las penas a quienes incurran en este delito y, además, a quienes reincidan en conductas criminales.

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Como previendo que la iniciativa sería rápidamente criticada por los estadistas de Twitter, la iniciativa del gobierno de la CDMX también contemplaría la reglamentación de la venta de celulares, esto con el objetivo de que aquellos que se quejan del crimen pero bien que compran en tianguis, ya no tengan esta opción para cambiar de equipo.

Esta propuesta forma parte de la estrategia de fortalecimiento de la seguridad en la CDMX, la cual también prevé sanciones más duras para los policías que se pasen al lado oscuro, así como para los ciudadanos que se pasen de lanza con los oficiales.

Según lo anunciado por Claudia Sheinbaum, será la próxima semana cuando se presente la iniciativa, que contará con el apoyo de las principales empresas de telefonía, así como de los operadores… “¿pa’ qué se meten esos weyes?”, preguntarán. Fácil, porque ellos ofrecerán ayuda para los temas relacionados con el software que utilizan los celulares, así como con la regulación de la venta de equipos.

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La propuesta para elevar a delito grave el robo de celulares se da el mismo día en que fue anunciada la detención de El Chocorrol, un fino personaje que se dedicaba a este crimen en los andenes del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Obviamente, el sujeto con apelativo chocolatoso no operaba solo: lo hacía con un grupito de al menos cinco operadores.

Según se pudo detectar, gracias a diversas grabaciones, los ladrones elegían a su víctima, esperan la aglomeración de la gente a la hora de entrar al vagón del Metro (ya ven que casi no se da) y justo en el momento de los empujones, aprovechaban para robar las pertenencias a la víctima.