El Blog del Narco difundió un rumor que ha hecho mucho eco: supuestamente habrían hallado los cadáveres de las seis personas secuestradas en el restaurante La Leche, en Puerto Vallarta, Jalisco. Entre ellos Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijo del Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa.

Supuestamente su cuerpo, junto con el de sus otros cinco acompañantes

, habría sido descubierto entre los municipios de Tonalá y Tlajomulco de Zúñiga en Jalisco. A falta de confirmación oficial, sólo se han alimentado la especulaciones en redes sociales.

La cuenta de Twitter que presuntamente utiliza Iván Archivaldo Guzmán, quien de acuerdo con varios medios también podría encontrarse entre los plagiados, negó de tajo las versiones periodísticas que han surgido sobre el caso y señala que tanto él como su hermano se encuentran bien:

¿Pero qué pasaría si realmente esta noticia fuera cierta? ¿Qué repercusiones tendría? Esta no sería la primera ocasión en la que un hijo del Chapo es asesinado. El 8 de mayo de 2008, Edgar Guzmán López, uno de sus retoños, murió en un enfrentamiento contra la facción de los Beltrán Leyva.

El joven de 22 años murió en una gresca donde se realizaron más de 500 disparos y hasta se accionó una bazuca en pleno centro de Culiacán. El asesinato de uno de los hijos de Guzmán Loera resultó en un crecimiento inclemente de la violencia en Sinaloa.

Apenas unas horas después de la muerte de Édgar Guzmán, se reportaron siete personas ejecutadas en el municipio de Navolato, de acuerdo con Vice News. El terror escaló en el estado en los meses subsecuentes: casas baleadas, amenazas de bomba, alza en los homicidios y 64 policías ultimados. Ese año los homicidios dolosos crecieron 114% en la entidad.

Lo que debemos tener claro es que desde que la Fiscalía de Jalisco anunció el secuestro de —al menos— uno de los hijos de Joaquín Guzmán, los picos de violencia que se vivieron en tierras sinaloenses durante 2008 nos regresan a la memoria, ¿se podrían repetir las consecuencias de aquel homicidio a partir del levantón del pasado lunes?
secuestro_chapo_familiaAlejandro Monreal, director de la policía municipal de Mexicali, donde existe presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación, señaló el 18 de agosto que ante la noticia del secuestro del hijo del Chapo Guzmán, no se pueden relajar las autoridades de seguridad.

De acuerdo con el mando, a raíz del plagio en Puerto Vallarta, reforzarán la presencia física de sus elementos en las calles y que están coordinados con elementos de la armada y el ejército mexicano en caso que exista una escalada en los niveles de violencia.

El caso ha cobrado tal relevancia que la Procuraduría General de la República (PGR) ha tomado la investigación sobre el secuestro en un restaurante de Puerto Vallarta el pasado 15 de agosto, continuando el trabajo iniciado por la Fiscalía de Jalisco.

La dependencia atrajo el caso a través de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, a quienes la fiscalía estatal habrá de entregarles los expedientes, evidencias, vehículos de las víctimas, celulares y demás objetos que encontraron en el sitio del incidente y que ayuden a conformar una versión.

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En una situación tradicional, las autoridades estatales serían las encargadas de realizar la investigación, pero el plagio de uno de los hijos del Chapo ha elevado el caso a niveles preocupantes, por lo que una dependencia federal tomará desde ya las riendas de la averiguación. Este acto refleja el nivel de importancia que le ha brindado el Gobierno a la situación.

Los hermanos Jesús Alfredo e  Iván Archivaldo Guzmán, fungían como operadores de los negocios de su papá mientras él está en prisión, según el periodista José Reveles, autor  del libro “El Chapo: entrega y traición”.

Los junior del narcotraficante más influyente del mundo son definidos como fiesteros, pero audaces, además de llevar un estilo ostentoso de vida, señala Revelo, contrastándolos con los capos de antaño, quienes tenían un comportamiento más discreto.