Podríamos decir que la frase “el futuro nos alcanza” es un cliché, pero es tan cierta en estos días: consolas que se manejan sin controles en todo el mundo, tanques de guerra invisibles en inglaterra, robots dando clases de inglés, inyectando pacientes y atendiendo el cine en Corea del Sur y ahora esto, científicos japoneses que prometen realizar experimento científico increíble: el nacimiento en laboratorio de un mamut lanudo. Si logran que esto suceda, la frase cambiaría, sería más bien “el futuro hace que el pasado nos alcance”.

Los núcleos de varias células obtenidas del mamut congelado se insertarán en óvulos de elefante (previa extracción de sus núcleos originales), para crear un embrión que contenga los genes del gigante desaparecido.Después, el embrión se implantará en el útero de una elefanta y, si todo marcha según lo previsto, la naturaleza hará el resto y nacerá el primer mamut que vive en la Tierra desde los lejanos tiempos de su extinción.

Desde 1997, en efecto, un equipo de la Universidad de Kinski había logrado obtener, hasta en tres ocasiones diferentes, tejido de la piel y músculos de mamuts congelados en Siberia. Sin embargo, y a pesar de la buena conservación de los tejidos, la mayor parte de los núcleos celulares resultaron estar dañados por los cristales de hielo del permafrost siberiano. Razón por la que el proyecto de clonación de un mamut fue finalmente abandonado.

Pero en 2008, un biólogo japonés, Teruhiko Wakayama, del centro Riken para la Biología del Desarrollo, en Kobe, dio un enorme paso al conseguir, por primera vez en el mundo, clonar con éxito un ratón a partir de células que habían permanecido congeladas durante dieciséis años.

“Si logramos crear el embrión -afirma Iritani- tendremos que discutir, antes de trasplantarlo al útero de una elefanta, cómo deberemos alimentarlo y cómo lo presentaremos al público. Tras el nacimiento del mamut, estudiaremos su fisiología y sus genes paraaveriguar los motivos que llevaron a la extinción de su especie”.

¿No les parece impresionante? ¿Cuántas especies tal vez podrían salvarse de la desaparición?