¿En dónde termina el correctivo, la disciplina, “el chanquilazo pa’ que no ande de vago” y empieza el maltrato?

El siguiente video plantea un problema irresoluble. Sí, a mi también mi mamá me agarró a chanquilazos un día que por estar jugando con el balón dentro de la casa y chingarme un florero, el que le regaló mi abuela, siempre es el florero de la abuela.

Bueno no fueron chanquilazos–como dijera la mamá del Hachita–, fue un jalón de patillas y dormir sin cena. Hasta ahí es correctivo y uno sabe que es por el bien de uno y que así es como el hombre logró llegar a la Luna y descubrir la penicilia. El problema está, como casi siempre, en los extremos.

Hillary Adams dice que hasta hace un par de semanas nadie sabía de la golpiza que le puso su padre con un cinturón por “descargar videojuegos de la red”. Luego, un día, decidió subir el video de la golpiza a youtube y el padre enfrenta ahora una investigación judicial por maltrato. La cosa es que, al igual que en nuestro país, la constitución de aquel país no tipifica como delito que un padre golpee a su hijo.

El video, habría pasdo a la historia como uno más de los miles de millones de videos de la red, si no fuera porque en verdad que el señor Adams si se la surte con ganas y porque el señor es un juez de la corte de Aransas County, en Texas,  buscando su reelección en una corte en donde los temas de abuso infantil y familiar son frecuentes.

“¿Cómo confiar en que el tendrá buen juicio para juzgar algo?” argumenta Hillary cuando se le pregunta porque decidió publicar el video. “Creo que mi padre necesita ayuda”

La prensa nortemericana se ha volcado contra el señor Adams calificando de “un ejemplo del salvajismo sureño” y, si bien,  los texanos no son muy populares por su amabilidad, el señor Adams se ha convertido en una especie de chivo expiatorio en un país en que los juicios de adolescentes para emanciparse son cada vez más frecuentes, por no decir que injustificados “hombres como este son los culpables del deseo de nuestros hijos de marcharse de casa a los 13 años”, han comentado histericas madres de familia en programas de televisión.

Influídos por el boom de las “super estrellas juveniles”, los adolescentes norteamericanos exigen cada vez más “libertades”: celular a los seis años, tarjetas de crédito y cirugías plásticas. El modelo gringo se extiende por todo el mundo. Claro, la solución no es cinturonearse a todos los niños del mundo, pero quien niegue que no ha pensado, alguna vez, al ver a un niño hacer berrinche “ese niño necesita unas buenas nalgadas”, es un mentiroso. ¿Qué no habrían hecho unas buenas nalgadas por la pobre Lindsay Lohan? y sin temor, aún, nos ofrecemos a corregirla si se estima necesario.

No he hecho nada malo” ha dicho el señor Adams, “se ve mucho más terrible de lo que es, necesitaba un correctivo y no me arrepiento de habérselo dado, mi hija estaba robando…

Por si fuera poco, el caso de la familia Adams traes otra nueva variable a la de por si ya dificil tarea de educar un hijo, ¿qué hacer fente a las nuevas tecnologías? Según Hillary, su padre la golpeó por descargar juegos de la red. El señor Adams puntualiza que esas descargas eran ilegales, su hija estaba robando y desde su perspectiva, el señor estaba corrigiendo un comportamiento delictivo de su hija.

¿Polémico? Mucho, y la controversia aumenta al ver el video del “correctivo”. No es necesario decir que se recomienda discreción: