Este 19 de septiembre escucharemos un mar de historias, voces y reminiscencias que nos llevarán a 1985 y 2017 para comprender la fuerza de la que estuvo hecho nuestro país ante situaciones críticas y los pendientes que hay en cuanto a la reconstrucción y protección civil —como en el caso del Colegio Rébsamen, donde 19 niñas y niños y siete adultos perdieron la vida.

Entre toda la información, navega la historia de Aníbal Mújica, papá de Patricio, quien junto con su familia ha aprendido a reconstruir desde la base: el aspecto emocional y económico para afrontar las secuelas que dejó el colapso del Colegio Rébsamen.

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Rescatista conmovida en el evento conmemorativo // Foto: Lucy Sanabria

A dos años del sismo de 7.1 grados, las secuelas aún se sienten y no sólo por el hecho de lidiar con la posibilidad de haber perdido a un ser querido, sino por los desafíos que hay tras el colapso del colegio.

“Era una escuela fuerte, robusta, pero fue todo lo contrario”

Aníbal tiene tres hijos y uno de ellos —Patricio— llegó al Colegio Rébsamen por casualidad, cuando la familia estaba en busca de una escuela para una de las niñas.

Sabíamos que tenía un buen nivel académico en la zona. Era una escuela bonita”, nos dice Aníbal Mújica al explicarnos que al momento de inscribir a su hijo de entonces ocho años de edad, la familia no se percató de las deficiencias en materia de protección civil.

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Foto: Cuartoscuro.

“Yo vi una escuela fuerte, robusta, voluminosa. A mí me generó una sensación de fuerza. Pero fue todo lo contrario. ¿Cómo íbamos a saber?”.

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“La miss saca a Patricio del salón y junto con otros cuatro niños toma la ruta hacia la escalera —la que colapsó”, esa fue la experiencia de uno de los alumnos que cursaba el segundo grado en el Colegio Rébsamen.

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Foto: Cuartoscuro.

Afortunadamente, Patricio, la profesora y sus compañeros no llegaron a la escalera que colapsó. Sin embargo, el impacto de esta escena, generó en el niño secuelas que repercutieron en el aspecto psicológico y físico.

La vida después del sismo

“Patricio no lo ha platicado, no se acuerda. Ha bloqueado todo lo que vio“. De acuerdo con Aníbal, los detalles de lo que sucedió aquel día se los dio la profesora de su hijo.

Tras el sismo, al llegar a casa, el niño se negó a entrar. Durante siete días, sus papás tuvieron que alternarse para dormir en la camioneta, afuera de su hogar.

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Barda cercada del Colegio Enrique Rébsamen // Foto: Lucy Sanabria

Entonces, la familia Mújica buscó la ayuda de un psicólogo, luego de un psiquiatra hasta llegar a la terapia grupal.

¿Los resultados? Si bien Patricio avanzó en algunos temas, comenzaron a presentarse cambios físicos y psicológicos: pérdida de peso, postestrés dramático, aparición de fobias hacia los insectos y ansiedad por los desastres naturales.

“Nos dijeron (los médicos) que lo que se había vivido ahí era como tener el cuerpo remendado, huesos rotos. El tema psiquiátrico no se ve, pero las heridas están ahí.

Un golpe a la economía de la familia

Al involucrarse en las asambleas de los papás de los niños sobrevivientes del Colegio Rébsamen y entrar en la lucha por mejorar las políticas públicas, así como demandar justicia en el caso, Aníbal Mújica perdió su trabajo —por esta razón fue difícil sustentar las terapias del pequeño y, en algún momento, su estancia en una nueva escuela.

Además, el acercamiento de personajes políticos —en plena carrera electoral hacia el 1 de julio de 2018 enfrentó a Aníbal ante las promesas y el ofrecimiento de recursos.

Sin embargo, como muchos otros padres de familia, Aníbal rechazó los ofrecimientos y salió a flote: Vamos caminando firmes, reponiéndonos para generar políticas públicas para que esto no vuelva a pasar.

¿Qué sigue?

Hoy en día ver a mi hijo es un privilegio“, asegura Aníbal al intentar concluir su relato.

Patricio encontró otro colegio donde los profesores lo apoyan en todo lo necesario y si bien para la familia ha sido difícil costear los gastos, está satisfecha con las avances que el ahora niño de 10 años muestra.

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Algunos vecinos de la zona de Coapa acudieron al colegio Rebsamen donde en forma de homenaje levantaron sus puños para recordar a las victimas que perdieron la vida el pasado 19 de Septiembre (2018). Foto: Cuartoscuro.

“¿Adaptación? No sé en qué momento se adaptó, no sé si ya se adaptó, reflexiona Aníbal, pues las secuelas se han presentado en momentos de tensión. Por ejemplo, cuando la alarma de un auto sonaba o se escuchaba un golpe fuerte, de inmediato el niño vigilaba el techo.

“La maestra lo llegó a sorprender con las manos extendidas, con la actitud de cargar el techo”. Sin embargo, el objetivo es que Patricio asimile lo que sucedió hace dos años y con la experiencia, sepa qué hacer en una contingencia.

Resilencia y valentía no han faltado. Ahora la familia Mújica está atenta el proceso de Mónica García Villegas, dueña y directora del Colegio Rébsamen. De acuerdo con Aníbal, su detención ha sido un avance, pero el proceso debe continuar, porque lo importante es que el caso no quede impune, para que no se repita una tragedia.