Por The Climate Reality Project

Hoy en día, el debate sobre el calentamiento global y el cambio climático se centra en las acciones más importantes para combatirlo y si como individuos, nuestras acciones realmente contribuyen en algo a enfrentar la crisis climática para seguir viviendo en un planeta con las condiciones mínimas para tener una calidad de vida aceptable y hermosos ecosistemas que le den color.

De entrada, te queremos decir que la respuesta es SÍ, como individuos hay mucho que podemos hacer. Dentro de ese debate, tal vez el que más opiniones encontradas tiene, es el impacto que tiene nuestra forma de alimentarnos respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero pues lo que comemos es muy importante para lograr salvar el planeta. Antes de que saltes de la silla, te invitamos a terminar de leer este artículo para entender por qué decimos esto.

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Foto: Getty Images

La comida es la causa de aproximadamente el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por supuesto que no es lo único ni lo que más contamina, ni en México ni el mundo, pero es una cifra considerable. Asimismo, no todos los alimentos contaminan lo mismo, hay unos que son más “sucios” que otros y es importante conocerlo para que sepas cómo puedes contribuir.

Seguramente has escuchado que ser vegetariano es una excelente decisión para luchar en contra del cambio climático y aunque es real, no necesariamente es obligatorio. Las emisiones de lo que comemos dependen del proceso que se requiere para llevar un alimento hasta nuestra mesa. Desde deforestar un terreno para que una vaca pueda comer o para plantar un cultivo, hasta los gases que esa misma vaca emite después de alimentarse y finalmente, el proceso de empaquetado y envío de cualquier producto. Son muchas las variables que suman al total de gases de efecto invernadero a los que equivale una comida.

Pero, ¿cómo sabemos qué contamina más? ¿es realmente la carne roja el alimento que más contamina? Para hacer las cosas más fáciles, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), realizó un estudio al respecto en el que concluye que la carne y los lácteos son los que más emisiones generan, mientras que alimentos como plantas y granos (excepto el arroz) tienen un menor impacto.

Emisiones promedio (kilogramo de CO2) por 50 gramos de proteína de:

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Fuente: Poor, J.; Nemecek, T. (2018). Reducing food’s environmental impacts through producers and consumers. Revista Science.

Esos son los datos duros de la alimentación, pero ¡ojo!, no estamos diciendo que a partir de mañana queda prohibida la deliciosa y sanadora barbacoa, sabemos que cada persona tiene hábitos y necesidades diferentes con respecto a su alimentación así que la sugerencia va más encaminada a que hagas pequeños cambios en tu dieta que tengan un gran impacto en la lucha contra el cambio climático.

La primera acción que necesitas es informarte y derribar prejuicios que tengas sobre dietas veganas o vegetarianas, queremos avisarte que ya diste ese primer pues ahora ya sabes qué alimentos tienen un mayor impacto y cuáles son un poco más “limpios”, así, tu mismo puedes decidir qué opciones te conviene incrementar en tu dieta y cuáles disminuir o hasta eliminar.

Ahora, tal vez estés pensando que el hecho de que tu cambies tu alimentación no tendrá un impacto considerable en esta batalla de vida o muerte (literal) contra el calentamiento global, pero ese pensamiento no es del todo correcto. Si bien, un cambio de dieta por sí mismo no va a disminuir al 100 % tus emisiones, sí puede significar una reducción de más de 15 % del CO2 que una persona emite y es, de hecho, la medida más importante que puedes implementar para reducir tu impacto, tan sólo después de decidir dejar de usar auto.

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Foto: Getty Images

Además, éste es uno de los cambios que puedes hacer más rápido que cualquier otro por el simple hecho de que, si tú así lo decides, a partir de este momento puedes reducir tu consumo de carne. Imagina el potencial de esto si tus acciones inspiran a toda tu familia, compañeros o amigos y a su vez ellos inspiran a otros.

Por último, The Climate Reality Project te ayuda a derrumbar algunos mitos sobre la alimentación sustentable que te ayudarán a tomar mejores decisiones al respecto:

  1. Mito: Los alimentos provenientes del mar contaminan menos. Existen animales marinos cuya producción o pesca contamina más que la del pollo o cerdo, entre ellos se encuentran el camarón y la tilapia de granjas.
  2. Mito: La leche y el queso no tienen impacto en el cambio climático. Todos los productos animales tienen mayor o menor impacto; en el caso de los lácteos, el queso Cheddar y Mozzarella contaminan incluso más que la carne de cerdo y el pollo así que ¡cuidado con ellos! Además de ser altos en grasa, calientan el planeta.
  3. Mito: Es necesario volverse vegano para tener un impacto positivo en la lucha contra el cambio climático. Una dieta vegana es la que tiene mayor posibilidad de reducir tus emisiones, no obstante reemplazar algunas veces tu consumo de carne por productos vegetales también puede tener un aporte significativo para actuar ante la crisis climática.

Un último consejo que te brinda The Climate Reality Project sobre el consumo de alimentos es que seas más consciente sobre la forma en que compras, por ejemplo, intenta pedir menos alimentos a domicilio, su empaquetado también impacta en el medio ambiente, lleva contigo tus tuppers cuando compres alimentos en la calle que necesite llevar a tu casa o comida godín y por último, cuando hagas las compras en el super, lleva una bolsa de tela o la tradicional bolsa que tu abuelita usaba para ir al mercado.