¿Alguna vez te has preguntado quién dio los permisos para ese edificio lujoso que construyeron en la esquina de tu manzana?, ¿cómo es que un pequeño departamento se convirtió en un un bar debajo de tu edificio?, ¿o por qué el dinero de los programas para vivienda de interés social parece terminar en todos lados menos donde debe?

En el Distrito Federal hay al menos 4 mil 500 construcciones irregulares que son realizadas bajo la

Norma 26 de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi). Esta reglamentación busca incentivar la vivienda de interés social pero termina poniendo en las manos de unos pocos el dinero para la construcción de los hogares de muchos, usándolo para levantar lujosos edificios que benefician a las constructoras en lugar de aterrizarlo en programas equitativos entre los derechohabientes.

“Los constructores empezaron a pedir la Norma porque no pagan ciertos impuestos, tienen acceso a créditos blandos y pueden construir un piso más. Confirmado por [Miguel Ángel] Cancino de la PAOT [Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial], hay más de 4 mil 500 edificios bajo el amparo del interés social. De lo que estamos hablando no es de una laguna legal, sino de un fraude inmobiliario con el apoyo de autoridades”, explicó Josefina Mac Gregor de la organización Suma Urbana a Somos el Medio.

Aunque esta norma está suspendida desde 2013, las construcciones levantadas desde su implementación (en agosto de 2010) siguen en pie y sin ser investigadas, al tiempo que en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal se busca revivirla en la forma de las normas 30 y 31.

“Ya van tres veces que quieren meter la Norma 26 en albazos, pero siempre nos han avisado. Hicimos un análisis [de las Normas 30 y 31], lo que para ellos era interés social, era ampliar el precio de venta hasta en 2 millones. Por ejemplo, los departamentos que se construyeran en la Condesa se tenían que vender a 750 mil pesos y al quinto año a precio de mercado; son 40 departamentos que se entregarían a grupos de choque, quienes tramitan su credencial de elector y dan presencia a ciertos sectores políticos”.

Mientras el PRD señala al PAN y las más de 900 construcciones irregulares de la delegación Benito Juárez, el PAN señala al PRD y al gobierno del Distrito Federal que permitir que las constructoras se valgan de lo dispuesto en la normatividad. El problema rebota de partido en partido, pero nadie hace nada.

“El interés social en México se ha utilizado para hacer ricas a las empresas constructoras. Se tienen que conformar zonas donde se ofrezcan los servicios que una persona puede pagar. Ellos insisten en hacer interés social en las colonias Guadalupe Inn, San Ángel, Polanco, Condesa y Roma”, explica Mac Gregor.

Sin embargo, en esta historia ha faltado un personaje cuya presión podría causar un cambio sin precedentes para transitar a una cultura de la urbanización más transparente. Ese personaje, claro está, es la ciudadanía.

Si la insistencia de unos cuantos ciudadanos y organizaciones civiles ha permitido la suspensión de la norma 26, imagina lo que podríamos hacer muchos más sumados para pedir cuentas.

Vecinos de la colonia Narvarte padecen las afectaciones. En Viaducto Miguel Alemán se realiza una construcción de ocho pisos que ha provocado grietas y daños estructurales a la casa del señor Ignacio Islas. Por otro lado, una obra en Avenida Xola rompió los cristales de puertas y ventanas de la señora Reyna Ochoa.

Una construcción en Cda. Reforma 100 en Tlacopac, Campestre es un ejemplo claro de la irregularidades.

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Contra la construcción indiscriminada y el desvío de recursos de interés social, tú puedes hacer dos cosas:

Únete y denuncia las irregularidades no atendidas ante el Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal a través de la cuenta del Twitter @DENUNCIAINVEADF y del correo electrónico [email protected]

¿Qué tan difícil es para los ciudadanos denunciar una obra irregular?

Si existe una obra irregular afuera de tu casa, resulta un embrollo denunciarla, aquí te diremos paso a paso cómo hacerlo con un ejemplo.

Ubicación de la obra:

Reforma 7 // Cda. Reforma 100
Col.Campestre
C.P. 01049

invea 3Denuncia formalmente las irregularidades que observes en los predios de tu colonia siguiendo estos tres pasos:

1. Busca información sobre la obra.  Lo primero debes verificar es si la obra cuenta con un Certificado de Uso de suelo o bien, si el terreno donde busca edificarse cuenta con restricciones de uso de suelo.

http://ciudadmx.df.gob.mx:8080/seduvi/

Captura de pantalla 2015-04-29 a la(s) 02.48.57 p.m.

También puedes usar el sistema Infomex y solicitar información a tres organismos:

a) Delegación. La administración de la delegación donde se encuentra el terreno puede proporcionarte información relacionada con el Registro de la Manifestación de Construcción, Licencias de Construcción y documentos administrativos que deban ser entregados para la construcción.

b) Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda. Esta institución es la encargada de proporcionar información relacionada con el Uso de Suelo y Autorizaciones de Impacto Urbano.

c) Secretaría del Medio Ambiente. Aquí podrás solicitar información sobre restricciones y Autorizaciones de Impacto Ambiental.

2. Solicitar por escrito que se haga una verificación de la obra.

Para hacerlo debes presentar una queja ante el Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal, que es uno de los órganos de gobierno encargado de inspeccionar las obras que se llevan acabo en la capital.

Este instituto tiene funciones limitadas, así que es importante que sepas en que casos puede actuar. Cuando un inmueble presenta irregularidades, el Instituto puede ordenar verificaciones. Para consultar información sobre el tipo de uso de suelo (habitacional, equipamiento, etc.) por delegación, da clic aquí.

3. Presenta una queja en el INVEA y una denuncia en tu delegación .

Las quejas deben presentarse ante el Instituto de Verificación Administrativa (Carolina 132l, Col. Noche Buena, Benito Juárez, México DF) así como en las oficinas administrativas de la delegación correspondiente.

Con información de somoselmedio