Fue el pasado viernes cuando al exdirigente del PRI en Nuevo León, Eduardo Bailey Elizondo, le cayó la justicia por -presuntamente- haber desaparecido 359 millones de pesos. Esto cuando se desempeñaba como director local del Instituto de Seguridad Social y Servicios para los Trabajadores (Isssteleón).

Aunque la transa se realizó desde 2007, en tiempos del gobernador José Natividad González, fue hasta el pasado febrero de 2016 cuando la administración de Jaime Rodríguez, El Bronco, emprendió acciones penales ante la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción… mientras tanto, al buen Bailey nunca le faltó chamba: fue alcalde de Escobedo, diputado federal, líder estatal del tricolor y delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT)… claro, éste último cargo, en tierra amigable: como en NL ya no reina el PRI, tuvo que irse a buscar hueso en Durango, gobernado por el priista Jorge Herrera Caldera.

De acuerdo con El Universal, Bailey fue detenido el viernes pasado en sus oficinas de la SCT. Previendo los buenos años que se iría a pasar en prisión por las acusaciones de peculado y ejercicio indebido de funciones en su contra, fue justificable que al exfuncionario neoleonés se le bajara el azúcar… y, en efecto, luego de su aprehensión, el priista dijo sentirse mal, por lo que fue llevado a la enfermería de la Fiscalía duranguense, donde con todo y que era vigilado por agentes ministeriales, logró huir de la forma más patética posible: por una puerta trasera, en batita y descalzo.

Como se puede ver en el video, en las afueras del área de atención médica del recinto judicial de Durango ya esperaba una camioneta al funcionario. Atrás de Bailey aparecen varios sujetos que “nada” pudieron hacer para detener la huida del hombre que malversó recursos del sistema de seguridad social de los burócratas de Nuevo León.

Con tan nada espectacular fuga, no se dejaron esperar críticas y exigencias para saber quiénes facilitaron la huida del Bailey. Aunque en primera instancia las autoridades callaron, ahora ya salieron a aclarar la situación y, así, no quedar tan mal paradas: de acuerdo con Milenio, el fiscal de Durango, Ramón Guzmán, señala que, pese a no tomarse el tiempo de ponerse chanclas, el delegado de la SCT no se fugó, sino que los agentes que lo detuvieron lo liberaron, ya que les hacía falta un oficio para acreditar legalmente la detención.

El fiscal explicó que las autoridades ejecutaron una orden emitida desde Nuevo León, pero sin contar con el documento aval de la justicia de Durango, requisito indispensable para sustentar la colaboración entre procuradurías y fiscalías de otros estados.

En relación a la liberación, los abogados del detenido comparecen en el hospital La Paz, solicitan a los agentes que les acrediten la legal detención y les muestren el oficio de autorización, con el cual no contaban, detalló Guzmán.

Es decir, no es que Bailey sea inocente, sino que aprovechó el error meramente burocrático para huir… ¿y ahora? Entrevistado por Loret de Mola, el Guzmán aseguró que las autoridades de Durango están buscando al funcionario por todo el Estado, además, señaló que los agentes que facilitaron el escape ya fueron suspendidos.

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