Adiós, Pinos: Estos son los lugares a los que podría irse a vivir Peña Nieto

Este 30 de noviembre fue el último día de Enrique Peña Nieto como Presidente de México y miren que se le ve contento de que ya terminó su sexenio. En este año de Hidalgo ha aparecido más en los medios por sus chistes en Instagram y sus fotos a la Luis Miguel que por cualquier otra acción de su gobierno. Sin embargo, entre tanta sonrisa ya le toca pensar en el futuro: ¿qué le espera? ¿a qué se va a dedicar? ¿dónde va a vivir?

Después de ahuecar el ala de la casa Miguel Alemán en Los Pinos, el tlatoani saliente ya tiene oportunidad de despeinarse el copete y dedicarse a otra cosa. Lo curioso acá es que —según él— lo hará desde el Estado de México.

Hace apenas unas semanas, durante el Informe de Gobierno de Alfredo del Mazo, el presidente tomó el micrófono —opacando a su cuate— para anunciar públicamente que regresará a vivir, junto a sus chamacos y su esposa, al lugar que lo vio nacer. “Señor gobernador, tenga la certeza de que no causaré molestia alguna, solo vendré a vivir aquí. Tendré el gusto de regresar a mi estado para trabajar en nuevas tareas, como uno más de los 17 millones de mexiquenses”, decía Peña Nieto durante el evento

Como lo suyo no es andar de bocafloja entonces no mencionó exactamente donde continuará con su vida.

Lo que sí es que hay algunas opciones: sabemos que nació en Atlacomulco y que podría volver para allá. También, está la opción de Ixtapan de la Sal. Desde sus épocas de gobernador tiene una vivienda de descanso en ese Pueblo Mágico y chance se va para allá para andar con chanclita de pata de gallo todo el día

Las otras teorías

Obviamente, la teoría más sencilla es que se compre una nueva casa en algún lugar del Estado de México y nadie se entere dónde está. Sin embargo, periodistas y chismosos se han preguntado qué podría pasar en el futuro con la familia presidencial y ya salieron varias ideas.

Angélica Rivera tiene un departamento en Miami. Entonces, está la opción de que se vaya junto al expresidente y sus hijos a vivir al gabacho. Total, ya saben que casi no les gusta pasear por Ocean Drive.

El periodista Salvador García Soto escribía a inicios de octubre en El Universal que Enrique Peña Nieto estaba planeando un “exilio español”. ¡Olé!

Según el artículo, el expresidente estaría planeando irse durante un año a un rancho en España. Específicamente, a uno ubicado entre Sevilla y Málaga. La zona es boscosa y llena de pinos, entonces, dicen —recalcando el dicen— que le recordó a su querido Avándaro. El rancho sería propiedad de un empresario, amigo suyo, que ofreció prestarle la casa a Peña Nieto en lo que se aclimatan las aguas en tierras nacionales.

¿Y a qué #$%& se va a dedicar?

Tradicionalmente, los presidentes usan el “séptimo año” del sexenio para entrarle a dar clases o fugarse a Irlanda. Según Peña Nieto, él se quedará en México y ocupará sus “ahorros” para reinventarse —así lo dijo— en lo que encuentra otra cosa que no sea la política.

“En los primeros meses, y con mis ahorros, espero dedicarme a pensar, a reflexionar, quizá a alguna labor de esparcimiento. Lo que tengo definido es que no me dedicaré a la política. Buscaré reinventarme en una actividad distinta”, le decía EPN a Ciro Gomez Leyva en una entrevista por ahí de agosto de este año.

Loret de Mola se preguntaba en una columna de hace unos años, lo difícil que sería para Peña Nieto dar clases como algunos de los otros presidentes. Zedillo —con todo y doctorado— pudo dar clases en Yale. Al mismo tiempo, Calderón junto a su maestría se fue pa’ Harvard. El periodista recordaba que las controversias sobre el plagio en la tesis de EPN podrían costarle el trabajo en alguna de las universidades de renombre en el mundo.