Los exportadores de tomate mexicano tendrán que pagar hasta 350 millones de dólares al año, luego de que Estados Unidos decidiera eliminar el llamado Acuerdo de Suspensión a las Exportaciones Mexicanas de Jitomate o Tomate, el cual tuvo una vigencia de poco más de 20 años.

De acuerdo con La Jornada, a partir de hoy –7 de mayo– se pagará una cuota compensatoria de 17.5%… un arancel, pues. Este gravamen es provisorio y queda como garantía para que los productores mexicanos pasen sus tomates hacia territorio estadounidense.

Pero bueno… aunque se oye muy gacho para el lado mexicano, lo que las autoridades gringas no han tomado en consideración (o les vale, lo que cuenta es fregar al prójimo) es que el arancel al tomate “podría resultar también en la desviación de comercio de México hacia otros países que cuentan con acceso preferencial a los Estados Unidos“… es decir, triangular la exportación, lo cual implicaría un incremento del precio del producto para los paisanos de Trump de entre 38 y 70%.

Sin embargo, claro que la decisión de Estados Unidos afecta de este lado del río Bravo, por ello, la Secretaría de Economía no dejó de lamentar “su decepción y preocupación por la decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos (DoC) de eliminar la aplicación del Acuerdo de Suspensión a la Investigación Antidumping a las Exportaciones Mexicanas de Tomate“, que data de 1996.

La suspensión de dicho acuerdo implica que las autoridades gringas reactivaran la investigación antidumping, la cual había sido suspendida hace 23 años. Así, en lo que dura, los tomateros de México tendrán que apoquinar con la cuota compensatoria correspondiente. Como dato Godínez, el dumping  es la práctica comercial consistente en la venta de un producto por debajo de su precio normal, o incluso por debajo de su coste de producción, esto con el objetivo de darle ante a la competencia y agandallarse todo un mercado.

Se prevé que la determinación final sobre el asunto será emitida por el Departamento de Comercio de Estados Unidos a más tardar el 19 de septiembre de 2019. Luego de esto, habrá un periodo de 45 días, en los que las autoridades determinarán el grado de daño a su industria tomatera. “Con ello se definirá ya sea la aplicación definitiva de impuestos antidumping a la exportación de tomates mexicanos a Estados Unidos o bien o se volverá al libre comercio en el comercio México-Estados Unidos en este producto“.