Las historias que rodean a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto armado más grande de la humanidad, han inspirado un sin fin de películas con todos los mitos y realidades que hubieron a lo largo de esos 6 años.

Una de esas historias fue aquella que se llamó Operación Antropoide, un atentado planeado por la resistencia Checoslovaca y que tuvo un final completamente inesperado.

El 28 de diciembre de 1941, un par de soldados llamados Jan Kubiš

 y Jozef Gabčík fueron lanzados en paracaídas, junto a otros soldados británicos, muy cerca de la capital de Checoslovaquia. Durante varios meses planearon una misión para asesinar a uno de los más temidos y sanguinarios Nazis de la época: Reinhard Heydrich, conocido también como “el carnicero de Praga”.

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Después de muchos planes y ensayos para culminar con la vida del General Heydrich, por fin lograron crear una misión que parecía perfecta y que sin duda pondría en jaque, casi mate, la vida del nazi. Lo único que faltaba para que el plan fuera perfecto, era ejecutarlo.

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La misión consistía en interceptar el vehículo que transportaba al General, justo en una curva que obligaba al chofer a disminuir la velocidad. En ese momento lo atacarían con ametralladoras y de esa forma pondrían fin al legado de horror de Reinhard; legado que, entre muchas otras cosas, incluye la creación de los guetos.

El 27 de mayo de 1942 todo estaba listo para llevar acabo el mortal atentado. Josef Valčik, uno de los rebeldes que apoyó el plan de Kubiš y Gabčík, les hizo una seña con un espejo, avisándoles que la víctima se encontraba por pasar el lugar donde ocurriría el ataque. Gabčík prepara la ametralladora que lleva en la mano, cubierta por una gabardina y justo cuando el vehículo nazi bajó la velocidad en la curva, se paró en medio de la calle haciendo que el auto se detuviera.

Arma parecida a la que utilizó Gabčík

Arma parecida a la que utilizó Gabčík

En ese momento jala del gatillo y… el arma no dispara. Rápidamente, Kubis sale en defensa de su camarada y lanza una granada hacia el automóvil que transportaba al carnicero. Falla al no atinarle al descapotado, sin embargo, la granada cae muy cerca de la llanta y hace que el coche explote. El esfuerzo no fue suficiente y Reinhard Heydrich se marcha del lugar, únicamente con heridas leves y astillas en el cuerpo.

Al parecer la Operación Antropoide había fracasado. Sin embargo, Heydrich moriría días después debido a una grave infección provocada por una bacteria llamada Bacillus anthracis. ¿Pero de dónde provino esta bacteria? Nada más y nada menos que del asiento del Mercedes en el que viajaba el alemán.

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Así quedó el Mercedes en el que viajaba Heydrich

Los asientos de esos automóviles estaban rellenos de pelo de caballo. En la crin del caballo se desarrolla el Bacillus anthracis, sin embargo no representa gravedad hasta que se alberga en el cuerpo de otra víctima. Las letales toxinas que desprende esta bacteria, se apoderarían de todo el cuerpo de Heydrich, dándole muerte horas después.

Jan Kubiš y Jozef Gabčík murieron semanas después al ser asesinados en la basílica de San Cirilo y San Metodio, debido a que un compañero suyo los delató con la SS. Por Valčik, el Reich ofreció una jugosa recompensa.

Sin duda alguna es una historia digna de Hollywood, sin embargo aún no existe un filme como el de la Operación Valkiria.

ºººVía: Jotdown