En cientos de países alrededor del mundo, lo único que quiere hacer un niño desde muy pequeño es jugar futbol, no le importa el costo. Ese era el sueño de Juan Eduardo Hohberg, un argentino que protagonizó una de las imágenes más escalofriantes de las Copas del Mundo.

Nacido en el pueblo argentino de Alejo Ledesma, en la provincia de Córdoba, el 19 de junio de 1926, este hombre que en el apellido tenía la fuerza, fue un destacado delantero que supo crecer en el fútbol sudamericano, el cual eligió defender como futbolista los colores de Uruguay, selección en la que brilló con luz propia.

En sus inicios como futbolista, Juan jugó en las divisiones juveniles del club Central Córdoba de Rosario, lo hacía como portero suplente ya que las oportunidades en ese momento eran escasas, pero una luz al final del camino se encendió el día que un compañero del equipo faltó y tuvo que entrar a la cancha, lo hizo como delantero central, marcó dos goles y sus aspiraciones se fueron hasta el cielo.

central cordoba

Su nivel creció, se colocó en Rosario Central en 1947 y años más tarde obtuvo la ciudadanía charrúa, algo que siempre había soñado. En este contexto favorecedor, comenzó a formar parte de la selección de Uruguay en los amistosos previos al Mundial de Suiza 1954, en los que la “celeste” aún ostentaba el campeonato del mundo.

Aquella Copa del Mundo tenía como fuertes contendientes a los uruguayos, a la verdeamarela, a los húngaros que eran los campeones olímpicos y un tanto a Suiza por ser el país local. Pero al final parecía que la cosa estaba entre dos, Hungría y la “Garra”, quienes arrasaron en sus respectivos grupos para instalarse en los cuartos de final, en donde ambos batieron a Brasil e Inglaterra, respectivamente, por un marcador de 4-2. Más similares no se podía.

Ambas escuadras se enfrentarían en las semifinales. Hohberg era el mejor jugador dentro de la cancha y aunque su vida dependiera de ello, quería que su equipo se convirtiera en bicampeón del mundo. Para su desgracia apenas a los 47′ del juego, ya perdían 2-0, un marcador que a cualquier desanimaría, pero para él era un reto, el más grande de su carrera. 15 minutos antes del final marcó el 2-1 y a 5′ volvió a darle una esperanza a la celeste al empatar el encuentro.

Como era de esperarse el argentino naturalizado uruguayo corrió como loco, había logrado una misión casi imposible, sus compañeros se volcaron hacia él, lo intentaron tirar pero él quería festejar su gol en solitario, hasta que la emoción fue tanta que el centro de la cancha del Estadio de La Pontaise se pinto de azul y blanco. Todos comenzaron a levantarse menos Juan, estaba inerte ahí, sin dar signos de vida.

hungria__vs_uruguay__f96e3de3fbb40fedf9ce344571

Hohberg fue aplastado por sus compañeros con tal fuerza que le provocaron un paro cardíaco casi fulminante. De inmediato y borrando de sus rostros esa cara de felicidad, los compañeros pidieron auxilio, el kinesiólogo uruguayo Carlos Abate apareció, le dio un medicamento y procedió a reanimarlo, lo cual tuvo éxito ya que en un par de minutos el delantero ya mostraba signos de vida.

De inmediato fue trasladado no a un hospital, sino a la banca donde reposaba por lo que le había sucedido, que no era poca cosa, pero al ver que su equipo estaba a punto de hacer la hombrada, decidió volver por sus propios medios al campo, en donde para su mala fortuna no pudo evitar que Sándor Kocsis marcara dos goles que los dejaban fuera de la competición.

La lesión del Kaiser en México 70

Sin lugar a dudas el caso de Franz Beckenbauer es uno de los más recordados por el pundonor que mostró en aquel partido entre Alemania e Italia, el cual fue denominado el partido del siglo y que al final fue ganador por la Squadra Azzurra por cuatro goles a tres. En ese partido vimos otro de esos momentos que pasarán a la historia, la protagonizó el “Kaiser”.

En dicho encuentro el alemán se fracturó el hombro, una factura más al ya excesivo cansancio que tenían todos en el encuentro por la altura de la Ciudad de México, pero a pesar de que Schoen Helmut quiso sacarlo de la cancha, este no quiso y con un cabestrillo improvisado siguió el juego. Realmente no pudo hacer mucho, se equipo se vino abajo y perdió en el tiempo extra.

A pesar de lo ocurrido, el siempre recordado por su fuerza y valentía aseguró que ese Mundial fue uno de los mejores y que siempre lo recordará no solo por el futbol, sino por lo que pasaba fuera de las canchas:

México 1970 fue un torneo excepcional. En aquella época no había tanto fanatismo, ni tanta preocupación por la seguridad. Simplemente había un policía armado en la entrada como única vigilancia. Obviamente, es algo impensable en la actualidad. El torneo de México estuvo lleno de colorido. El país era una gran fiesta del fútbol.

beckenbauer

Historias como estas hay muchas; estos dos hombres lograron salir avantes de sus problemas, aunque en lo futbolístico no tuvieron mucha suerte. Beckenbauer obtuvo un nada malo tercer lugar, mientras que Hohberg hizo de las suyas frente a Austria. A pesar de que visiblemente no se encontraba de lo mejor, el uruguayo saltó a la cancha en búsqueda de una revancha, la cual llegó en forma de gol aunque su equipo perdió 3-1 contra Austria en aquella ocasión.

Si bien dentro del campo Eduardo era una joya y tenía la admiración de todos, fuera de ella la mala suerte lo perseguía. Al regresar a su país después del Mundial, tuvo un accidente en su auto que por poco y lo deja sin posibilidades de vivir. Eso le costó un retiro momentáneo de las canchas a las cuales ya nunca pudo regresar de la mejor manera.

Se convirtió en un entrenador que no alcanzó mucha fama ni prestigio, dirigió al Deportivo Municipal y Juan Aurich, ambos equipos de Perú, al Emelec y Liga de Quito de Ecuador, y al conjunto mexicano de Atlético Español. Sin éxito comenzó a radicar en tierras peruanas con su familia para descansar del futbol, y para de igual manera, dejar que su corazón descansara, por siempre.

Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas... More by Francisco Alanís

Comentarios

Comenta con tu cuenta de Facebook