La empresa Fomento Económico Mexicano (FEMSA) es conocida por ser la principal embotelladora de Coca-Cola en México, por ser accionista de la cervecera Heineken y, cómo no, por ser la dueña definitiva de la cadena de tiendas de ocasión OXXO. Sin embargo, los alcances de FEMSA no se detienen ahí: está a punto de convertirse en una de las primeras empresas beneficiadas por la #ReformaEnergética, y quizá en una de las que más provecho saquen de ella, por encima de las asustadas trasnacionales.

Desde los años 90, FEMSA ha entrado al negocio de los combustibles a través de su empresa OXXO Gas, en la que se vendía gasolina a través de un complicado triángulo de concesiones en cuya punta, por su puesto, se hallaba Pemex.

Este jueves, FEMSA anunció que tomaría una decisión radical que bien podría cambiar el panorama de la venta de gasolina en el país. Gracias a su impresionante crecimiento (45.4% más frente al mismo periodo del año pasado  tras su incursión en Heineken), la empresa puede darse el lujo de adquirir aquellas gasolineras en las que ofrecía servicios para, por fin, poder vender gasolina directamente y sin intermediario alguno.

“Al 31 de Diciembre de 2014, había 227 estaciones OXXO Gas, la mayoría ubicadas junto a una tienda OXXO, y generaron 16,178 millones de pesos en ingresos por la venta de gasolina y productos relacionados durante 2014”, explica FEMSA en un comunicado.

La nueva estrategia es descrita como “de crecimiento acelerado” por la propia compañía y, con seguridad, espera superar aquellas utilidades al menos en un  50% durante el siguiente periodo. No sólo eso: FEMSA ha anunciado que iniciará la construcción de muchas más gasolineras OXXO Gas.

La pregunta que surge es cómo se evitará que FEMSA sea el único competidor privado en el mercado de la gasolina mexicana. Si no se logra establecer un sistema de competencia adecuado, ¿entonces para qué tanta reforma?

La entrada de nuevos competidores se ve difícil, dada la bajada en el precio del petróleo que vuelve mucho menos rentable la inversión.

El petróleo, cuyo precio ronda hoy los 35 dólares por barril (frente a los 90 del año pasado) es el principal dolor de cabeza de la economía mexicana, que había apostado todo al hidrocarburo con la #ReformaEnergética.

Mientras las autoridades adquieren nueva deuda externa y hacen recortes presupuestales por todos lados, OXXO ya saborea sus establecimientos gasolineros y sus incondicionales ganancias.

@plumasatomicas

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