El triste destino de los afganos que ayudaron a los estadounidenses en la guerra

Los intérpretes que ayudaron a los estadounidenses en la guerra están en peligro. Y es que los comandos talibanes los tienen ubicados y han dado órdenes de matarlos.

El problema es que el Estado americano se ha visto muy lento en buscar la seguridad de los aproximadamente ocho mil afganos que los ayudaron en la traducción durante la guerra (a diferencia de la ayuda que se le ha dado a los iraquíes). Así, los afganos esperan menos visas que los iraquíes  y por lo tanto tienen menos opciones para buscar su seguridad.

Esta situación empeora en la medida en que van cerrando más y más bases militares a lo largo del país. De esta manera miles de afganos se ven repentinamente sin trabajos y expuestos al continuo acoso por parte de los talibanes.

Ya muchos han muerto y otros han recibido varios atentados, así, la mejor esperanza que tienen los afganos es la misma que ha permanecido fuera de su alcance a pesar de años de esfuerzo: una visa estadounidense.

Pero en el caso de Iraq, el sistema ha estado mejor equipado para lograr una mejora de la situación en relación a las visas, esto, gracias a la intervención de los legisladores, incluido el senador Edward M. Kennedy de Massachusetts en 2008.

Entre las diferencias que hay en los programas iraquí y afgano está el número de visas disponibles (7, 500 en Afganistán frente a 25, 000 en Iraq) y el tipo de miembros familiares que tienen derecho a unirse al demandante (los afganos sólo pueden llevar, estrictamente, a su esposa e hijos, mientras que los iraquíes pueden llevar, además, padres y hermanos).

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Según una carta al Departamento de Estado y la Casa Blanca de los miembros interesados ​​del Congreso, hasta el momento, cerca del 22 por ciento de las visas disponibles para los iraquíes ha sido concedida. Esta cifra es contrastante con el 12 por ciento de visas para los afganos.

Miles de afganos solicitantes se encuentran atrapados en un proceso de aprobación que dura más de dos años. Nada menos que 5.000 estaban esperando para comenzar el proceso a partir del otoño pasado.

El Departamento de Estado se negó a comentar sobre el número de solicitudes presentadas, la cartera o cualquier fase del proceso de aprobación de la visa. En privado, algunos funcionarios dicen que la división consular ha duplicado los recursos para aumentar su capacidad de procesamiento, sin embargo, no ha sido públicamente anunciado o confirmado.

Para poner en marcha el proceso, algunos legisladores estadounidenses dicen que pronto se planea introducir una legislación para extender el plazo de los programas de visas en Iraq y Afganistán, y para ampliar el tipo de miembros de la familia que puedan venir.

Entre las cosas que no cambiarán está que los afganos que trabajaron en los Medios y en las organizaciones no gubernamentales no serán susceptibles de ser elegidos para una de las visas especiales, a pesar de que sus pares iraquíes sí lo son.

Cifras del Departamento de Estado sugieren que la agencia tiene que conceder unas 1.200 visas al mes para usar todas las 7 500 visas antes de que el programa denominado «Aliados afganos» expire a finales del año fiscal 2013. Es decir, los funcionarios consulares tendrían que emitir más de cuatro veces las visas que emitieron en su año más productivo, 2009, cada mes.

Uno de los «aliados afganos», después de años de insistir y tras no poder reunirse con su familia por el peligro que esto presentaba tanto para él, como para ellos, envió un nuevo mail para ver si ya era susceptible de ser beneficiado con una visa, le contestaron automáticamente un frío mail que decía:

«Aquellos que crean que están en peligro en su lugar de residencia, deberían considerar dejar esa locación y transportarse a un lugar cercano y seguro, dentro o fuera de su país»

***Vía The New York Times.