A tan sólo un par de días de que concluya el festival seguimos en vivo desde la ciudad del ate con toda la información del Festival Internacional de Cine de Morelia.

Ayer por la mañana tuvimos un coquetisimo desfile de estudiantes de la escuela de educación física y, por la tarde, el ejército tomó las calles del centro de la ciudad y en medio de un gran dispositivo de seguridad, Felipe Calderon decidió visitarnos y, suponemos, saludar a la pareja del momento: Tarantino/Trejo.

Así las cosas los dejamos con las reseñas de las dos películas que pudimos ver durante el día, como podrán ver muchas menos que entregas anteriores, en verdad que el ritmo del festival y la euforia fiestera empieza a cobrar factura:

Acorazado / Dirección, guión: Álvaro Curiel

La compañia productora Lemon Films, presenta el primer largometraje del director mexicano Álvaro Curiel.

La trama gira en torno a Silverio Palacios, un veracruzano que trata de llegar a Florida en una especie de tanque/balsa/bocho/lancha y por error termina en Cuba.

El casting del film no podía ser más acertado. Silverio Palacios, tal vez uno de los mejores actores mexicanos de la industria, interpreta con solvencia a Silverio Palacios, y ante la pregunta de porque no cambiarle de porque dejarle el nombre del actor al personaje, creo que la respuesta es innecesaria.

Palacios mantiene a flote un largometraje entretenido, fresco e inteligente, sin excesos y con un humor que ya empieza a combertirse en el sello de la compañia productora (Matando Cabos).

En la sesión de preguntas y respuestas, tras el estreno, por ahí alguien comentó que Acorazado es un soplo de aire fresco a la industria fílmica mexicana.

¿Cierto?

Cierto, sí, tal vez no sea lo mejor que hemos visto por estas tierras pero sin duda que el trabajo de Curiel lográ encontrar ese equilibrio entre lo comercialemente rentable, el humor y la crítica social.

This is Not a Movie / Dirección, guión: Olallo Rubio / Música: Slash

Con humor mordaz, Olallo Rubio aborda, a travez de un personaje depresivo, esquizoide y subversivo, el fin de la era moderna.

El personaje central del film, interpretado magistralemnte por Edward Furlong, sufre una especie de desorden mental que lo lleva a dialogar con el mismo y un fantasma, para tratar de encontrar una respuesta a algunas de las preguntas fundamentales de la humanidad antes del fin del mundo.

¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué es el vacío? ¿Por qué estoy aquí hablando y no un burdel de las Vegas si el fin del mundo está tan cerca?

Una reflexión que de forma extraña y tal vez incomprensible para el espectador lleva al personaje a darse cuenta de su porpia naturaleza y enfrentarse a su creador: el guionista.

El diseño sonoro y la fotografia es impecable y, si bien, el último giro que toma la cinta no me fascina y me parece ampliamente explorado en otros filmes o la literatura, creo que el largometraje de Olallo es en definitiva “un viaje psicodelico y una mentada al sistema” que lleva a la reflexión.

No importa que en el camino se pierda.