Esta mañana durante su conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador “desmintió” a su secretario de Comisiones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, respecto a la corrupción en el plan de construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Pero, ¿qué pasó?

El día de ayer, Espriú compareció ante la comisión de Comunicaciones y Transportes en el Senado y habló sobre la cancelación del NAIM. Explicó que de seguir adelante con el proyecto, habríamos hablado de una deuda enorme de la que ni siquiera teníamos magnitud.

La cosa fue que dijo que para tomar la decisión de la cancelación del proyecto no se tomó en consideración “ningún hecho probable de corrupción o de mal uso de los recursos”. Agregó que la decisión había sido tomada en función de elementos de carácter técnico pues las soluciones para continuar con la construcción eran “carísimas”.

Pero parece que el presidente no estuvo tan de acuerdo con esa afirmación, pues esta mañana señaló que a la gente la engañaron con un dictamen para hacerles creer que no se podía operar al mismo tiempo el aeropuerto de la Ciudad de México y el de Santa Lucía.

Agregó que era un “negocio para unos cuantos” ya que se iban a cerrar dos aeropuertos para construir el de Texcoco, y que el actual se iba a urbanizar para convertirse en una especie de Santa Fe.

Con lo anterior afirmó que “sí hubo corrupción”.