Nuevamente, la tirada del Estado parece apuntar a la impunidad…

Aunque existen pruebas tanto de testigos como de casquillos de balas exclusivas de los militares encontradas en la escena del crimen, el Estado mexicano rechazó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),  tener cualquier tipo de responsabilidad en el caso de Acteal, que desde 1997 ha generado polémica por las versiones tan distintas entre los sobrevivientes y el gobierno.

En esta matanza fueron asesinados 45 indígenas tzotziles, incluidos niños y mujeres embarazadas, que se encontraban orando en el interior de una pequeña iglesia cuando fueron atacados por más de 90 hombres armados durante siete horas, por más que a unos cuantos metros había un retén de policías que no intervinieron para detener la violencia.

Paralelo a las declaraciones del gobierno, en una audiencia de la CIDH en Washington, represetnantes de la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas declararo que lo ocurrido en Acteal fue en realidad consecuencia de una estrategia del Estado mexicano en contra de los zapatistas y en contra de las comunidades.

“La masacre de Acteal es un crimen de Estado porque el gobierno bien pudo detener y evitar la masacre y evitar desplazamientos forzados y robos de pertenencias. Pero no lo hizo porque las amenazas y acciones de terror que cometían los paramilitares antes y durante la masacre de Acteal estaban respaldadas por la Policía de Seguridad Pública del Estado y el mismo Ejército federal. El 22 de diciembre de 1997 la masacre duró aproximadamente seis horas, sin que la policía que se encontraba a escasos 200 metros actuara para impedir la masacre”, dijeron en la audiencia.

También Las Abejas, rechazó poder llegar  auna solución con el Estado mexicano, quien además y ah aliberado a varios de los detenidos por este caso.

FUENTE: La Jornada